lunes, 18 de octubre de 2010

LO QUE NUNCA SE SUPO DE LA OPERACION PUERTO


La "Operación Puerto", la intervención policial acaecida en Madrid contra una red organizada de dopaje, fue el resultado de la curiosidad de un detective, de un tentiente de la Guardia Civil que, tras romper algunas tramas de falsificación y distribución a gran escala de esteroides anabolizantes, quería saber cómo se organizaba el último escalón, la de distribución de sustancias y métodos entre los atletas. Para hallar esto, necesitó que un juez le autorizara a realizar ciertos pinchazos telefónicos y a vigilar a uno de los más reputados médicos deportivos de España, Eufemiano Fuentes.

Las consecuencias de sus hallazgos le superaron, la falta de entusiasmo de los jueces por sacar a la luz los secretos de Eufemiano le paralizaron. Lo suyo no eran las interpretaciones políticas, y al final le dejaron con la sensación del trabajo sin terminar porque ni las autoridades deportivas nacionales ni las internacionales quisieron terminarlo. Siguió desvelando la vida secreta de los deportistas de élite, las claves de un mundo que hoy, inalterado, sin tocar, sigue discurriendo y siendo manejado por las mismas personas que cuatro años y medio antes.

El Teniente Enrique es ahora capitán y se encuentra destinado en Afganistán, donde trabaja en los servicios de Inteligencia. Probablemente algún otro equipo de la Guardia Civil española esté pinchando teléfonos o vigilando e interceptando a Eufemiano y otros doctores. Algunos corredores implicados fueron sancionados y han vuelto a correr; otros aún están corriendo sin ni siquiera haber sido sancionados; otros están sancionados en este momento; otros retirados porque ningún equipo les quiere contratar; otros dieron positivo, fueron sancionados y no han vuelto; otros confesaron, han escrito libros, han dado entrevistas, se han arrepentido, han roto el código de silencio y no han sido aceptados de vuelta; otros siguen en el limbo, corriendo por una miseria en pequeños equipos de lejos, en carreras exóticas...

En la tarde del 23 de Mayo de 2006 Paco Mancebo sintió que su vida cambiaba para siempre cuando una radio española [N.delT.: Cadena Ser] informa de la detención de Eufemiano Fuentes, Manolo Sáiz y otros, así como del descubrimiento de docenas de bolsas de sangre en dos apartamentos en Madrid. Justo después un amigo telefonea a Mancebo, que está en su casa de Ginebra. "Estoy jodido, realmente jodido", dice el corredor. "Una semanas antes estuve en casa de Eufemiano preparando sangre para el Tour. Dejé ahí un par de bolsas". Toda la carrera y la vida de Mancebo se reduce a esas dos bolsas, junto a varias más que había dejado preparado en meses anteriores, y de repente se ve sumergido en un escéptico y paralizador estupor del cual le intenta sacar su mujer Luisa. "Algo hay que hacer", dice, "algo tiene que poder hacerse. Y lo haré".

Luisa piensa. En ese momento no ha sido revelado el nombre de ningún corredor implicado y, a pesar de que todo el mundo en el mundillo ciclista sabe que Mancebo es uno de los clientes de Eufemiano, aún puede evitarse que su nombre se haga público si coopera con la investigación. Unos días después, a través del CSD [N.delT.: Consejo Superior de Deportes], Mancebo se pone en contacto con Enrique, el teniente que había iniciado los pinchazos telefónicos unos meses antes, como en 'The Wire', monitorizando, interceptando e investigando los movimientos de Eufemiano Fuentes y sus amigos que iban a desencadenar la Operación Puerto. Mancebo se reunió con él un par de veces. Le ayudó a interpretar algunos documentos, a esclarecer las claves tras las sustancias prescritas por el galeno a docenas de ciclistas. Mancebo cuenta al teniente su vida.

Le explica como unos años antes su director, cansado de verle acabar siempre sexto o séptimo en las grandes carreras a pesar de su gran clase, calidad y capacidad de sufrimiento, le dijo un día: "Paquito, tienes que ir al médico, el médico decide quién gana la carrera, la clasificación general de la Vuelta y el Giro, todos los que no van con él no valen un pimiento".

Paquito va y ve al médico, Eufemiano, que le hace sentarse en una silla y le pregunta: "¿Cuánto te queda para acabar tu contrato? ¿Dos años? Pues el primero vamos a ir con calma, sin tomar riesgos, y en el segundo iremos con todo". Le prescribe anabolizanes ("alubias") para el invierno, EPO desde enero y HMG (HGH?) (“poder”) para las grandes carreras. La primera vez que tomó Andriol (el anabolizante), Paco no pudo dormir por la noche pensando que a la mañana siguiente un inspector de la UCI pudiera venir y pasarle un control antidopaje. Nadie viene y, a pesar de que Eufemiano intenta calmarle diciéndole que no hay peligro, se deshace de todos los medicamentos. A pesar de todos los tratamientos, a pesar de todos los riesgos, Mancebo no mejora sus actuaciones, ni las empeora: sigue donde estaba. Se rompe el mito. Mancebo no gana. Y tampoco lo hace al año siguiente, cuando comienza a recibir transfusiones de sangre. Un día va a la oficina de Eufemiano y éste le hace sentarse para extraerle más de un litro de sangre. "Eso es todo", le dice, "cuando el Tour dé inicio la sangre te estará esperando en Limoges para el día de descanso, así lo organizo yo, tengo compañeros que se harán cargo de todo, no te tienes que preocupar de nada".

Paco se lo cuenta todo a Enrique, que lo transcribe y se lo da para que lo firme como una declaración oficial para el registro, pero Mancebo rechaza firmarlo. Dice que no tiene nada contra Eufemiano, que le visitó voluntariamente, que le pagó regularmente por el tratamiento, que no tiene por qué traicionarle. Así que Mancebo pierde su inmunidad porque no quiso firmar una declaración que por otro lado ayudó en poco a la investigación.

Enrique, el teniente de policía español, debe instruir un caso de crimen contra la salud pública (recordemos que en mayo de 2006 aún no había entrado en vigor la ley antidopaje que criminaliza la acción de quienes promueven u organizan actividades de dopaje) y para probarlo necesita pacientes, deportistas, que hayan puesto su vida en peligro por seguir las instrucciones de Eufemiano. Mancebo no puede ayudar con eso. No puede inventarse un choque anafiláctico, una reacción alérgica, una enfermedad derivada de las sustancias que le suministró Eufemiano o causada por transfusiones practicadas sin medios sanitarios sino en hoteles, casas o cuartos de baño de estaciones de tren.

Inevitablemente, el nombre de Mancebo aparece entre la lista de docenas de ciclistas del primer informe de Enrique. Ese precipitado y chapucero informe no lo produce la Guerra Civil a petición del juez, a quien le da igual los nombres de los ciclistas que dieron y recibieron sangre, sino del Tour de Francia.

Una semana antes del Tour, El País empezó a publicar documentos encontrados entre los archivos que habían sido mantenidos en secreto hasta entonces. A la mañana siguiente, los ciclistas españoles boicotearon el Campeonato Nacional de ciclismo, que no se disputó por primera vez en su historia. Sólo dos corredores, Pedro Horrillo y Paco Mancebo, tomaron la salida. Dieron una vuelta al circuito y se fueron a casa.

El Tour, alarmado por la posibilidad de que algunos corredores implicados [en la OP] empañaran su carrera, pide un informe oficial al presidente del CSD, Jaime Lissavetzky (sic), para entregárselo a los equipos en una reunión mantenida en Estrasburgo con objeto de que éstos iniciaran una purga interna. Mancebo, como Basso, Ullrich, Sevilla y todos los corredores de Liberty, deben irse a casa antes de la salida. Poco después el AG2R, el equipo donde creía que iba a hacerse rico, le despidió, aun pagando el resto de su contrato.

Allan Davis está en la lista. Valverde no está en la lista
Como Mancebo, docenas de corredores quedan de repente en el limbo. No pueden correr porque se sabe que han sido dopados por Eufemiano, pero tampoco pueden ser castigados porque el juez niega a las federaciones las suficientes pruebas como para instruir un caso. Precisamente entonces, en agosto de 2006, es cuando todo se tuerce, todo se encalla en oficinas, los ciclistas se niegan a cooperar, falta voluntad política de sacar lecciones de lo aprendido en la Operación Puerto y organizar una comisión de investigación que esclarezca cómo de extendido está el dopaje en todo el deporte, de proponer una salida razonable para todos los ciclistas, saltarse la ley y empezar de cero en 2007.

El mundo del ciclismo organiza su Zonderkommando [NdelT.: unidad nazi especializada en eliminar reclusos dentro de un campo de concentración], los equipos lucharán unos contra otros por corredores más baratos, traicionarán a sus vecinos, pensarán cómo sobrevivir, se acusarán mutuamente, harán una lista negra, organizarán una caza de brujas. La UCI y la AMA, ahogadas en papeleo, dejan todo en manos de sus abogados. Como francotiradores, las autoridades antidopaje alemana e italiana sólo se preocupan de castigar a los nombres más famosos.

No investigan las franquicias de la red de Eufemiano en sus propios países, los médicos que trabajan con él, que ayudaban a establecer "bancos de sangre" seguros para Giro y Tour. Enrique colabora con Italia y Alemania. Les ayuda a encontrar agujeros lejos que les habilitarán para tomar muestras de las bolsas de sangre, hacer confesar a Basso, castigar a Ullrich y otros muchos. En Francia, donde también había ramificaciones, nadie hace nada.

En 2007 Mancebo corre en Relax, un equpio de segunda división que quiere dar una oportunidad a todos los perdidos en el limbo como Sevilla, Santi Pérez y Vicioso. Busca acuerdos con el CSD, quiere controles médicos oficiales, probar que puede empezar desde cero. El experimento falla y se hunde una vez que la Vuelta rechaza la participación de los sospechosos. Al año siguiente Mancebo se va a Portugal, ganando 900 euros al mes. Nadie le sanciona, pero no hay ningún equipo importante que se atreva a contratarle. Está en la lista negra.

Alejandro Valverde también está en la lista negra, acosado y acusado desde todas partes, manteniéndose a flote sólo por la fuerza de su equipo Caisse d’Épargne. Su nombre es el símbolo de la Operación Puerto. Incluso cuando Eufemiano estaba bajo arresto en la comisaría de policía preguntó si irían a por Valverde, uno de sus clientes que aseguró que estaba envuelto*.

De cualquier manera, a pesar de que una lista de bolsas de sangre incluye la nota "Valv (Piti)", Enrique no pudo encontrar suficientes pruebas, ni grabaciones telefónicas, diarios, calendarios de dopaje... como para añadir el nombre de Valverde a su lista. Manolo Sáiz y su mánager, Carlos Bueren, llaman a los periodistas: "¿por qué no habláis de Valverde?", les retan, “mencionad a Valverde, no tengáis miedo”, y acompañan la invitación con un envoltorio de recortes de un diario [NdelT. Probablemente, AS] en el cual se ve a Valverde con su perro, llamado Piti. Y todo el mundo sabe que el perro de Basso se llama Birillo, y que todos los alias usados por Eufemiano son los nombres de las mascotas de los deportistas (excepto para Mancebo, llamado Goku por el personaje de Dragon Ball) y se preguntan por qué Valverde sigue corriendo y ganando como si nada hubiera pasado.

Mancebo no significa nada y Valverde es el símbolo. Ambos sufren como presas de caza. La Operación Puerto se reduce a una persecución. La de Valverde acaba con una sanción mundial aplaudida por los supervivientes, que han conseguido cambiar únicamente lo justo para que el negocio siga siendo igual, a pesar de que el CONI se haya saltado todos los procedimientos legales, las precauciones normales, los estándares judiciales. La persecución a Mancebo, que tiene ahora 34 años, continúa y persistirá hasta que se retire. En 2009, gracias a su amigo [Óscar] Sevilla, exiliado en Colombia donde encontró el amor y un equipo donde sigue en su mal camino y acaba de dar positivo, Mancebo experimenta la locura del equipo yanqui Rock&Racing. Incluso gana una etapa de la Vuelta a California, siendo líder hasta que el equipo RadioShack de Leipheimer tira en bloque para eliminarle y sufre una caída en la etapa reina.

En 2010 el equipo americano desaparece, Mancebo se queda sin empleo, participa en carreras de mountain bike y encuentra un espónsor griego para un equipo en Murcia [NdelT. Heraklion Kastro-Murcia]. Brilla en la Vuelta a México y el Tour de Utah, gana la Vuelta a Guadalupe. Viendo que su futuro parece asegurado con un gran espónsor, llama a su antiguo director Eusebio Unzué para que le contrate, para volver al Pro Tour cinco años después de la Operación Puerto. Unzué rechaza el ofrecimiento.

Ha recibido alguna información de la Federación Española. "Cuando el proceso por crimen contra la salud pública empiece contra Eufemiano, Merino Batres, Sáiz y otros acusados, pediremos al juez las bolsas de sangre", le cuentan a Unzué, "y empezaremos con las sanciones, incluido Mancebo, así que no le contrates". El ciclismo sigue siendo lo mismo pero sin Mancebo que en septiembre, en lugar de correr la Vuelta a España, corre la Vuelta a Bulgaria, donde acaba tercero y encuentra que aún hay carreras UCI sin controles antidopaje.

Unos meses después de la Operación Puerto, Enrique se encuentra a José Luis Merino Batres, propietario de un laboratorio de análisis clínicos y el hombre que organizara la logística de las transfusiones de la Operación Puerto, en la calle. Tras saludarle, le dice al teniente: "El tío del que más me compadezco es Mancebo. ¿Sabes que tenía un hematocrito natural tan alto, 49, que no podíamos darle nada porque sería detectado fácilmente? Sólo le dimos placebos y poco más. Le engañamos durante años".

jueves, 14 de octubre de 2010

VERGONZOSO!!!!!!!!


Asco es lo que siento cuando hablan de mi deporte.Vergüenza de compartir carretera y la vida con gente tramposa.Que conste que no va por los recientes casos de doping,pasados hace poco.

Un ejemplo de lo que es el ciclismo amateur,ya ni hablar de los pros.

Hace años un chico recién pasado al campo amateur, llegó a un equipo con toda la ilusión de la que un chico virgen en las lides del ciclismo de elite, podía ser.Era una joven promesa de nuestro ciclismo que con el paso de los años se fue dilullendo.Pues bien,este chico me llego a comentar que su ilusión y su cabezoneria le quería llevar a ser profesional sin tomar nada,ni vitaminas ni nada.Como siempre mi consejo fue que adelante y que nada ni nadie le quitara ese sueño,siempre y cuando se cuidara de no tener anemias ni nada de eso.
Como buen veterano ya sabía lo que iba a pasar.
Con el paso de las temporadas este chico empezó a conocer lo asqueroso y corrompido que estaba y esta nuestro deporte.Empezó a ver como compañeros que no andaban ni la mitad que el,le quitaban las pegatinas.Descubrió que iban con algo mas en su cuerpo.
Al vernos en otra carrera me volvió a comentar ,que como veía yo tomar algo "mas",que sus compañeros lo hacían.
Allí murió su juventud y su ilusión,y parte de la mía.
Quien me conoce sabe bien que puedo hablar con la cabeza bien alta.
Que el que va con algo "mas" es un ENGAÑADO Y UN FUSTRADO de la vida.Es alguien que sabiendo que hay alguien mejor que el, intenta mejorar su rendimiento de la manera mas fácil y penosa que puede haber.

Esta es la pena de sociedad en la que vivimos.La sociedad en la que un director profesional no mira el rendimiento de un corredor, si va limpio, buena persona.......y si mira que su representante sea amigo o que le gane carreras.

En amateurs es mucho mas evidente.Los directores y corredores pasan por encima de la cabeza de quien sea, de la manera que sea, por tal de ganar carreras y llegar a ser profesional para ganar dinero.
Por suerte todavía hay gente que se puede creer en ellos, pocos ,pero los hay.Todavía hay valientes que no les importa llegar a 3 min del vencedor o a 30 min del ganador pero sabiendo que ha sido por su esfuerzo y dedicación, única y exclusivamente.

PARA LOS QUE NOS ENGAÑAN CADA DÍA O EN CADA CARRERA QUE SEPAN QUE NO NOS ENGAÑAN A NOSOTROS Y SI LO HACEN A ELLOS MISMOS, AUNQUE MUCHOS TENGAN LA VIDA SOLUCIONADA

jueves, 7 de octubre de 2010

AHORA TOCA VOLVER A EVANGELIZAR


-“No soy un ciclista sólo en el sentido de que monto en bicicleta, lo soy en el mismo sentido en que algunas personas son socialistas, fundamentalistas, cristianos o realistas éticos; es decir el ciclismo es mi ideología, un sistema de creencia sobre la base de la pureza y la economía de movimiento y generosidad para con el ambiente… y quiero convertir a otros”.

viernes, 1 de octubre de 2010

EL CASO CONTADOR


Esta madrugada, las alarmas saltaron a partir de una nota de prensa del gabinete de comunicación de Alberto Contador.
De inmediato el director del Partido de las 12, Juan Antonio Alcalá, se hizo eco de la noticia de una manera algo inexacta a partir de la información que le proporcionó su redactor Rubén Martín. Alberto Contador había dado positivo por clembuterol en un control efectuado el 21 de Julio, día de descanso del Tour de Francia. El positivo, sencillamente, no es tal. Es uno de los conocidos como "falsos positivos": controles antidopaje que detectan una sustancia prohibida, pero en una cantidad tan ínfima que sólo cabe pensar en un factor incontrolado que haya introducido esa sustancia en el cuerpo del deportista. El propio Contador argumenta eso en su nota de prensa eso mismo y atribuye la presencia de clembuterol en el resultado de su control antidopaje a una "contaminación alimentaria".
Sin embargo, hay muchos más motivos para pensar que este positivo no es tal, que si Contador tenía esta sustancia en su cuerpo no era conscientemente y menos aún con objeto de doparse. Todas deducibles de las propias características del medicamento.

¿Qué es el clembuterol?
El clembuterol es un broncodilatador, concretamente un Beta-2 Agonista que se consume por inhalación. Dicho de otra manera, un medicamento prescrito para combatir el asma como el Salbutamol (Ventolín). Alberto Contador, de hecho, padece asma crónica; en teoría, tiene receta para consumir alguno de estos broncodilatadores. Aunque seguramente éste no sea el clembuterol. No sólo porque el hecho de que apareciera en su organismo ha sido considerado "positivo" por la UCI, sino porque el clembuterol no suele ser utilizado en humanos. El clembuterol, de hecho, es a largo plazo pernicioso para las personas (provoca problemas cardíacos) y no se vende en países como Estados Unidos o Inglaterra. Sin embargo, sí que es habitual usarlo en animales: como remedio contra el asma... y como anabolizante o, hablando en plata, enogordante.
Este es el segundo motivo por el que Alberto Contador no lo habría usado durante el Tour. Y es que, si bien usar un anabolizante en deportes de fuerza como los de contacto puede costearse, en un deporte como el ciclismo no tiene mayor sentido. Más en pleno Tour de Francia, cuando los ciclistas huyen de cargar el cuerpo con un gramo de grasa o músculo de más que se puede pagar durante las subidas, gran especialidad de Alberto Contador.
¿Qué beneficios aporta al ciclista?
Más. El efecto del clembuterol como broncodilatador, su efecto más beneficioso para un deportista, no dura más allá de una hora aunque la sustancia tarde en eliminarse del cuerpo unas treinta y cinco. Es por ello que, si bien en el tenis o el atletismo puede ser interesante su uso (recordemos los positivos de los tenistas Mariano Puerta y Karol Beck o de la atleta Katrin Krabbe), en el ciclismo no tiene ningún sentido. Cuando el esfuerzo dura cinco horas, la única rentabilidad que se le podría sacar al clembuterol sería... ¡administrándolo en carrera!
Queda un último posible uso para el clembuterol, este algo más oscuro. Los Beta-2 Agonistas en general están prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje por su acción anabolizante, en primer lugar, y por su acción de enmascaradores para otras sustancias antidopaje como la Testosterona; en definitiva, hacen lo mismo que el famoso Probenecid que hizo dar positivo a Perico Delgado. Sin embargo, aquí el clembuterol no encaja: es una excepción específica insertada en 2005 en la lista de sustancias prohibidas por la propia AMA.
Nota: El de Contador no es, ni mucho menos, el primer caso positivo por clembuterol que se da en el ciclismo mundial. La web Cyclisme-dopage.com recoge seis ciclistas distintos que han hecho pitar la máquina con esta sustancia, el último el ex corredor de RadioShack, Fuyu Li, en abril de este año. Sin embargo, todos tenían mayor cantidad de salbutamol en su orina que Contador. Si la cantidad de salbutamol es tan ínfima como se presume, en condiciones normales ni siquiera habría sido publicada como positivo. Lo más probable es que Alberto sencillamente consumiera carne "contaminada" de clembuterol, aunque habrá que esperar explicaciones de por qué ha salido a la luz este asunto. Lo que si queda claro es que habiendo productos dopantes mas avanzados en la actualidad sería absurdo doparse con este tipo de producto cuyos beneficios en el rendimiento deportivo son infimos!!!!! y además 5 pikogramos de este producto no incide en el rendimiento del deportista a no ser que su volumen en orina fuera superior a 200 ml, en fin el tiempo nos dara o quitara la razón, lo que si tengo claro que solo hablan de ciclismo para comentar casos de dopaje. Solo tengo una palabra para calificar a los periodistas es la de CARROÑEROS.

martes, 14 de septiembre de 2010

HEROES DE CARNE Y HUESO


He notado, últimamente, al entrenar por pueblos este verano que la gente, y sobre todo los niños, me miran con la boca abierta cuando paso. En uno de estos días veraniegos tan intensos ciclisticamente hablando que he tenido, mientras entrenaba, saludé a uno de esos niños con la esperanza de que esa noche, al llegar a cenar, diga a su madre: "Mamá, quiero ser ciclista". Y por la cara que puso, estoy seguro de que lo dijo.
Porque nosotros, los ciclistas, somos unos héroes anónimos. Ya puedes ser profesional como cicloturista, que en todos los pueblos cuando pases la gente va a mirarte entre sorprendida y admirada, y los niños dirán: "¡Hala, un ciclista!". Un servidor ha visto como dos niños pedían un autógrafo a Alejandro Valverde y este tan natural como humilde se lo ha dado tan gustosamente a los chavales. Quién viera a estos peques intentando pedir un autografo a cualquier estrella del tan nombrado futbol rodeados de los "famosillos" de este mundo, seria casi imposible acceder a ellos, pero el ciclismo es diferente es humilde, y a la vez muy muy grande, somos una gran familia, seamos de la categoria que seamos.
Nosotros, los ciclistas, somos héroes, sí. Somos héroes cuando nos caemos, como Igor Antón en la decimoprimera etapa de la Vuelta. Somos héroes cuando nos levantamos, como Amets Txurruca en el pasado Tour de Francia. Somos héroes cuando lloramos y sobre todo, cuando lloramos de felicidad.


Sí, somos héroes. Cada uno de nosotros somos héroes a nuestra manera, cada uno de una manera diferente. Para acabar, solo puedo decir gracias. Gracias, héroes, por estar ahí para ser admirados.

lunes, 13 de septiembre de 2010

SOMOS DE OTRA PASTA


No es porque el ciclismo sea mi deporte, pero siempre he pensado que hay deportistas, y ciclistas. Son (pondría un somos, pero yo estoy a otro nivel, soy cicloturista) una especie diferente. Nada ni nadie les (nos) para. El ejemplo más claro lo hemos visto esta tarde en la Vuelta a España, cuando el líder -Igor Antón- ha sufrido una espeluznante caída a más de 70 por hora cuando, tras un mal gesto, se le ha ido la rueda delantera y se ha metido un guantazo de impresión. Cuando uno se va al suelo a esa velocidad es como si en cada revolcón por el asfalto te dejaras un pedazo de piel y de carne. En el momento, estás en caliente y sientes el quemazón de las heridas, no te enteras; lo peor viene a las horas cuando todo tu cuerpo es una colección de ronchones de piel quemada y carne viva. Antón, el que aparece en la foto, se ha puesto de pie medio aturdido, con el maillot y el culotte destrozado, sangrando por todos sitios y aún así quería seguir. Se ha subido a la bici, pero al segundo ha desistido, tenía el codo roto. Adiós a la Vuelta, al liderato y a un gran sueño.
Si han visto el vídeo o las imágenes, fíjense cómo en ningún momento Antón ni jura, ni se lamenta, ni siquiera llora. Y cuando ve que ya no puede seguir en carrera se quita el casco y las zapatillas con resignación, y se va al coche del equipo. Allí le vendan de urgencia, y cuando se acerca a la cámara hace un gesto con la cara como de otro año será, qué le voy a hacer yo, y levanta el pulgar como hizo Alonso en su día para decirle al mundo que estaba bien. Esa misma tarde lo han mandado al hospital de Cruces, donde a las 11 de la noche ha sido intervenido de urgencia para rehacerle el codo. Antes de entrar en el quirófano, este chaval ha dicho "la vida me ha dado muchos golpes y más duros que éste, el año que viene volveré a la Vuelta más fuerte aún".
Conozco a muchos ciclistas, y si por algo me enganchó este deporte es porque quienes lo aman (mos) y practican (mos) jamás se dan (mos) por vencidos, nunca hay un no por respuesta, siempre se vuelve para resarcirse de las heridas y las derrotas. El caso de Antón tendrá su repercusión en los medios porque era el líder de una de las grandes después de ganárselo a pulso, como le sucedió al llorado y querido Luis Ocaña en el Tour de 1971. Todos los días en muchas carreras, también en entrenamientos, muchos ciclistas y cicloturistas se caen, se accidentan o sufren sin que nadie lo sepa ni trascienda. Todos ellos, los conocidos y los anónimos, los que cobran bien y no tan bien o los que hacen esto por simple gusto, siempre se levantan, aquí nadie se queda agarrándose la pierna retorciéndose en la hierba como si se murieran, ni se pide el cambio, porque tampoco lo hay. No son, no somos masocas, nos han hecho así. Amamos la bicicleta, amamos el ciclismo y no conocemos la derrota.

lunes, 6 de septiembre de 2010

MIS 23 MILIMETROS


El sentido de la propiedad en ocasiones roza lo obsceno. Queremos, deseamos, anhelamos tener, poseer.

Sin valorar , que en la mayoría de ocasiones, todos esos anhelos no implican más que una muestra absurda de ese halo de materialismo en el que estamos envueltos por la sociedad actual. Hemos de ser conscientes de que, en la mayor parte de los casos, todas esas "cosas", sí cosas, no son más que objetos caducos, perecederos, que forman parte de nuestras vidas durante un periodo limitado. Bien porque el tiempo las merma o bien porque toda esa ilusión que un día tuvimos en poseerlas torna 180 grados y se convierte en desidia e ignorancia hacia ellas.

Sin duda alguna, las "cosas" auténticas, las que merecen verdaderamente la pena, son aquellas que no son tangibles. El concepto de familia, amistad, evasión, ilusión, alegría, soledad (escogida)... Aunque no las podamos tocar, provocan en nosotros sensaciones, emociones, estados de ánimo aleatorios... Nada material puede hacernos sentir así.

Personalmente puedo tener poco o mucho. De más o menos valor. Práctico o totalmente inútil. Pero hay cosas de las que uno no se puede sentir dueño o propietario por todo lo que hemos hablado anteriormente. Si hay algo de lo que estoy orgulloso, algo de lo que me siento realmente dueño y algo que sé a lo que voy a poder recurrir siempre (eso espero) son mis 23 milímetros.

Nunca tan poco significó tanto. A veces los tópicos no son tales y las cosas más pequeñas, o de menor medida, son verdaderamente las más grandes.

Mis 23 mm. Esos que me mueven. Los que me hacen sentir realmente bien, feliz. Sobre ellos puedo estar reflexivo, con la mente en blanco, temeroso, decidido, nostálgico, mirando con ganas adelante, concentrado... Puedo sentirme libre, en soledad absoluta, sentir verdadera paz. Sufrir, puedo llegar a sufrir mucho, pasarlo verdaderamente mal, pero también conseguir plena satisfacción. Son capaces de dibujarme una sonrisa imborrable en la cara. Sólo ellos. Lo que sucede entre mis 23 milímetros y la carretera es solo mío, no puede ser de nadie más.

Diferentes sitios, muchos kilómetros, con el tiempo como aliado o enemigo. Frío, calor, agua, viento... Pero siempre con MIS 23 milímetros. Sí, míos, solo míos. Nunca nadie podrá arrebatarme lo que he vivido sobre ellos ni la ilusión por seguir compartiendo sobre ellos horas, días, momentos... experiencias. 700x23 C, sólo eso, pero solo para mí.

Por cierto, tú... ¿qué tienes?