miércoles, 2 de junio de 2010

LA MAGIA DE LA BICI


Metal, fibra de carbono, caucho, poliéster… con diferentes mezclas de estos materiales se construye una bicicleta. Sin alma, sin personalidad definida, sin empatía con su propietario: así debería ser. Pero hay algo en este ingenio mecánico que atraviesa la membrana neural del ser humano y desata sentimientos y, lo que es peor, cuando varios individuos comparten esa afición por ese cacharro que se mueve a pedales, establecen vínculos de amistad muy fuertes. ¿Tiene esto alguna justificación racional? Posiblemente si. Tengo una pregunta para toda nuestra familia ciclista y a la que el 100% de todos los ciclistas a la que se la he preguntado no dudan en responder basicamente en otras palabras lo mismo que siento yo en mi persona como ciclista. La pregunta es algo compleja .
- ¿Qué te ha aporta la bicicleta?
“la bicicleta me ha dado todo lo que he necesitado para resolver mi vida: me ha enseñado a sufrir, a disfrutar, a ser humilde, a trabajar sobre unos objetivos, a lograrlos…”
Asimilando esta respuesta, no es complicado establecer muchos nexos de unión que justificarían los fuertes lazos de amistad que surgen entre los aficionados a este deporte ¿o más que un deporte es, en realidad, una manera de vivir?

AMEN

EL CASO VALVERDE


Hay que felicitarse, aunque solo sea por esta vez, de que haya imperado un poco la lógica y la sanción del TAS a Valverde se haya hecho pública después del Giro de Italia. Y es que hubiera sido un auténtico despropósito haber ‘distraido’ el gran espectáculo deportivo con la publicidad a una sanción que ya es absolutamente atemporal, al llegar con un retraso incomprensible e injustificado que contribuye a que se hable de injusticia, aunque éste sea un término muy distinto.
Ni que decir tiene que la sanción ha sido acogida con alegría por numerosas personas y colectivos. Principalmente por todos aquellos cuyo pensamiento es simple: ‘el que la hace, la paga’. Y es que la existencia de una bolsa con su sangre ‘enriquecida’ está catalogada reglamentariamente como tentativa de dopaje, y por lo tanto como un hecho sancionable. Pero también hay otros individuos que se han alegrado de esta sanción por su pretensión de que sea un escarmiento ejemplar a un corredor cuyo único mal –actual- ha sido utilizar todos los medios legales a su alcance para intentar evitar la sanción. Y claro, ello conlleva un retraso en el castigo que no existió, por ejemplo, con Ivan Basso. No nos olvidemos nunca de que la bolsa corresponde a 2004 y que no hay nada que indique que Valverde haya competido dopado desde entonces. Más bien todo lo contrario.

En cuanto a los defensores, tienen un símil muy apropiado: el caso del chaval que robaba coches en su alocada juventud en un entorno de malas influencias y que una década larga después –maduro y con una vida y trabajo estable- recibe la condena de varios años por una de sus fechorías de antaño. En ese caso, es frecuente que la sociedad reclame un indulto –o una reducción de pena- en base a la rehabilitación y reinserción, algo impensable en el de Valverde, donde quien debería perdonar es precisamente quien más quiere castigar y ejemplarizar.

El proceso

De todas formas lo que yo no termino de entender no es el castigo, sino el proceso. A raíz de la OP el juez instructor, Antonio Serrano (titular del Juzgado 31 de Madrid), se negaba a que las pruebas obtenidas pudieran ser utilizadas para abrir expedientes deportivos no sólo en España, sino a corredores españoles, aunque sí se autorizó el envío de las mismas a Alemania, demostrándose la implicación de Jan Ullrich, y a Italia, lo que sirvió para sancionar a Michele Scarponi e Ivan Basso –que tampoco reconoció nunca haberse dopado, aunque sí la tentativa-. Un agravio comparativo que ha espoleado las acciones italianas contra Valverde, por ejemplo. Según me comentó un abogado, es un principio básico de funcionamiento del procedimiento judicial –al menos en España- que unas pruebas obtenidas en una investigación sobre un tema no puedan ser utilizadas en otro. Y por supuesto, al estar en vía penal, se anulaba la administrativa, en este caso la potestad sancionadora.

Sin embargo, el CONI se las apañó para que en ausencia de Serrano, la jueza suplente, Ana Teresa Jiménez Valverde, al recibir la orden urgente italiana diera su aprobación para que los envases se facilitaran a las autoridades italianas. Serrano reaccionó emitiendo un auto urgente que daba por nulas las actuaciones del organismo italiano contra Valverde, argumentando que la fiscalía antidopaje del CONI depende del Ministerio de Cultura italiano y no del de Justicia, e insistiendo que las pruebas de un proceso legal no podían utilizarse en la jurisdicción deportiva.

Si realmente esto era así, estábamos ante un asunto de Estado que trasciende a toda competencia del caso particular del ciclista murciano y de la propia legislación deportiva y que debería haberse tenido otros protagonistas y otros foros. Y obviamente la decisión de la juez suplente quedaba muy en entredicho. Pero no pasó nada, aunque se hablara mucho. Y además, ni al CONI, primero, ni al TAS, después, le importaron un bledo estos argumentos. Y para más inri, la Audiencia Provincial de Madrid estimaba hace menos de un mes el recurso del CONI para el uso de las pruebas al considerar que se debe de "interpretar con amplitud" el derecho de tutela judicial efectiva y que el organismo italiano, "como organización que tiene por finalidad la dirección desarrollo, control, reglamentación [...] del ciclismo 'bajo todas sus formas' en el ámbito nacional e internacional", es "titular de un interés legítimo" para ser parte del procedimiento. Casi ná, que diría un castizo.

Yo no lo digo, lo comentaba ayer Juan Mora en AS: “Es algo tan difícil de explicar que nos deja en evidencia ante otros países. Lo que aquí no se puede sancionar, fuera sí”. Un agujero legal que puede repetirse tanto con cualquiera de los ciclistas que se encontraban presuntamente en la OP, como con otros deportistas que puedan verse ‘cazados’ en el futuro en una operación similar que tenga ese componente judicial que impida la apertura de expedientes administrativos. Pero también se abre la posibilidad de que cualquier juez de cualquier país decida arrogarse las competencias para juzgar una falta, un delito, si, por las razones que sean, no lo es en España.

La sanción

Hay una segunda fuente de polémica, pero que ya importa menos, referida a la duración efectiva de la sanción: se habla de dos años –de 1 de enero de 2010 a 31 de diciembre de 2011-, aunque realmente no pueda correr desde anteayer, lunes 31 de mayo, es decir 17 meses. En Italia, en cambio, la sanción será de más de dos años y medio, y si lo aplicamos a las ‘grandes’ supone tres ausencias en Giro y Tour. Y eso, por no hablar de la retirada de todos los resultados de lo que va de temporada. ¿En base a qué, si estamos hablando de una acción de 2004, no de estos últimos meses?

Y aunque los abogados del ciclista aún digan que tienen algunos cartuchos en la recámara en forma de recursos, me temo que es algo que no le hace ningún bien ya a Valverde, que más que el ejemplo legalista de Floyd Landis, quien decía haberse arruinado con su defensa, debería tomar en cuenta el de Basso, y pensar que la mejor, posiblemente la única, Justicia llegará a partir del 1 de enero de 2012: con 32 años, aún tendrá cuerda para demostrar mucho sobre la bicicleta, que en definitiva es lo que queremos todos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

UNA OBRA MAESTRA


El viernes por la mañana me regalaban ‘El ciclista’, de Tim Krabbé. Para muchas personas es el mejor libro jamás escrito sobre ciclismo. Y me alegró un montón porque estaba en la lista de espera de mis lecturas.

Y es que, aunque es una obra con más de treinta años de antigüedad, incomprensiblemente jamás se había publicado en nuestro país. Afortunadamente Los Libros del Lince ha reparado este olvido y este error editando esta pequeña joya que sinceramente os recomiendo. Pero no adelantemos acontecimientos.

Como dice el refrán, “A caballo regalado no le mires el diente y ponte ya a cabalgar”. Es decir, comenzaba a leerlo a primera hora de la tarde, siguiendo hasta ya cerrada la noche… y dejándome las últimas cincuenta páginas para ayer sábado. Ahora, con la lectura terminada y fresca, puedo corroborar todo lo bueno que se había escrito sobre ‘El ciclista’.

Se trata de una narración autobiográfica de Krabbé, novelista, periodista, ajedrecista y tardío ciclista aficionado –“hubieras podido ser un buen profesional de haber empezado cuando tenías 16 años”- cuando afrontó el 26 de junio de 1977 el Tour de Mont Aiguoal, “una carrera que quería ganar”. Todo lo demás es narración, es emoción, es experiencia, es vida, es ciclismo, aunque os dejo a vosotros que sepáis si es victoria o derrota. Y es una gran novela.

Lógicamente las comparaciones con ‘Alpe d’Huez’, de Javier García Sánchez, son odiosas: aquí tenemos una narración más ligera en todos los sentidos en relación con la del español cuya épica resulta algunas veces exagerada –sobre todo ese final a lo Dan Brown-, aunque es otro libro altamente recomendable, quizá por lo escaso que resulta encontrar obras con esta temática deportiva. En ambos casos, como escribía hace unos pocos días, en el mundo del ciclismo la ficción no supera a la realidad, pero también entretiene.

LA MEJOR GRAN VUELTA EN DECADAS


El Giro de Italia de este año 2010, posiblemente sea la más emocionante de las grandes en lo que va de década –contando la que empezó en 2001, no os vayáis a creer que esta afirmación tiene la trampa del 2010-. Y que, a falta de dos semanas, nos puede deparar de todo. Aunque seguro que los ciclistas que están en Italia no estarán tan ‘mosqueados’ como nosotros por la ausencia del Giro.
Por muchas críticas que reciban los organizadores de La Gazzetta –para gustos, los colores, aunque hay algunos que no pasan de distinguir los tres básicos- podemos decir que muy poco ha sobrado en lo que llevamos de ‘corsa rosa’. Las caídas del inicio holandés –algo habitual por los nervios en los primeros días de cualquier gran carrera, ¿verdad Tour?- y el frío de las primeras etapas, aunque es algo que cabe dentro de lo probable en estas fechas y latitudes. Porque la ‘eroica’ etapa de Montalcino sobre las ‘strade bianche’ fue un absoluto acierto, aunque resultara enfangado; porque el terremoto de L’Aquila, una dosis inesperada y suplementaria de emoción; y porque el Zoncolan fue un recital de ciclismo, dentro de la carretera, pero sobre todo fuera de ella: con paisajes humanos así, nadie puede acusar al ciclismo de falto de futuro.
Y así llegamos a las últimas seis etapas con un español de Talavera de rosa. Y con opciones reales de ganar el Giro. ¿Puede hacerlo? Lógicamente está en mejores condiciones que cuando empezó la carrera, pero peor que el sábado. Todo dependerá quién o quienes sean los rivales que despunten en estos últimos días. Y de los que se vengan abajo, que habrá hundimientos espectaculares. Los 3-33 que lleva al Basso que ayer se exhibió en la subida final no son para estar tranquilos precisamente, pero los 4-43 que saca a Evans, los 5-51 a ‘Vino’ o los 6-08 sobre Nibali permiten ser un poco más optimistas: dependerá de que no pierda la calma, de que no tenga un mal día y que no haya sorpresas fuera del guión. En cuanto a Carlos Sastre, cuarto a 4-21, tiene más a su favor la inteligencia que las fuerzas, que no le sobran. Y si juega bien sus bazas, puede y debe acabar en el podio. Pero no le veo en ganador.
En todo caso, la semana que nos queda es terrible: una cronoescalada de 12 kilómetros con la parte final sin asfaltar, dos etapas de las que engañan, de las que desgastan más por los nervios que por las fuerzas, y dos ‘tapponi’ con finales en alto aunque no demasiado selectivos: lo que asusta de ambos días es el penúltimo puerto de cada una, con nombres tan ciclistas como Mortirolo y Gavia. Ahí es nada. Y para finalizar, otros quince kilómetros de cronometrada, por las calles de Verona, un lugar de inmejorables recuerdos, por cierto, para el ciclismo español.
Todo ello a través de las imágenes de Veo 7 que poco a poco va cogiendo el tranquillo a estas retransmisiones, aunque en todo caso debemos agradecer la apuesta que han realizado por el Giro, por el ciclismo. Porque de TVE, mejor ni hablar: que no puedan o quieran pujar por los derechos de la carrera, es comprensible, es su negocio; pero que se olviden del ciclismo en los telediarios del fin de semana vista la situación de carrera para promocionar exclusivamente ‘su’ motociclismo es inaceptable. O mejor dicho es la prueba evidente de que los medios televisivos ya no son informativos sino que se dedican, en cualquier momento y espacio, a vender sus productos. Pero ese es otro tema.

martes, 11 de mayo de 2010

PIES DE BARRO


Recuerdo que durante muchos años se consideró que el exitoso baloncesto español de los años ochenta era un gigante con los pies de barro.Aquellos jugadores que llevaron a la selección española a unos éxitos nunca vistos –medalla de plata en los JJOO de 1984 incluida– surgieron por generación espontánea, ya que la estructura del baloncesto en España no era ni mucho menos idónea. Aquella generación hizo despegar a nuestro baloncesto y su ascensión meteórica sólo es comparable con su caída en desgracia a principios de los noventa –derrota contra Angola en Barcelona 92, también incluida–.Creo que el ciclismo en nuestro país experimenta síntomas similares. El dominio de los ciclistas españoles en casi todos los terrenos y tipos de prueba es brutal. Lideran el ranking UCI, clásicas como la Lieja y San Remo, pruebas de una semana, grandes vueltas, medallas en los mundiales... La clasificación de la pasada Flecha Valona puede servir perfectamente para ilustrar ese dominio: 'Purito' Rodríguez, Contador, Antón y Valverde, entre los ocho primeros (algo impensable hace sólo diez años).

Es sólo un ejemplo y podríamos emplear otros –como el podio hispano de la París-Niza de este año con Contador, Valverde y León Sánchez–, pero lo que realmente me interesa es que reparemos en que la mayoría de los ciclistas españoles que actualmente dominan el calendario mundial tienen una edad considerable: Sastre (35), Mosquera (35), Freire (34), Flecha (33), Samuel Sánchez (32), Xavi Tondo (32), Joaquim Rodríguez (31), Valverde (30)... De los más destacados, Contador, Igor Antón y León Sánchez se encuentran aún en una edad idónea para seguir progresando.Estos ciclistas no aparecieron por generación espontánea sino que surgieron y se formaron a la luz de los éxitos de Miguel Indurain y otros a principios de los noventa. En aquellos años, España contaba con estructuras ciclistas potentes como el ONCE, el Clas, el Banesto, el Kelme... Actualmente, eso no es así, ya que a duras penas contamos con un equipo español en la élite (Euskaltel-Euskadi).El ciclismo, especialmente en España, es un deporte de paradojas y quizás la mayor de ellas es que mientras vivimos nuestros mayores éxitos en la élite, la base se resquebraja y a duras penas sobrevive mendigando subvenciones. La clase media del ciclismo español casi no existe, las carreras de segundo nivel apenas importan y las categorías inferiores viven una auténtica travesía del desierto con un descenso constante en las licencias... Y para más paradojas: la venta de bicicletas sigue creciendo en España y las pruebas cicloturistas congregan más aficionados que nunca. Por lo que deduzco que al sector de la bicicleta lo estan manteniendo los fieles aficcionados los cuales nunca fallan, haya o no doping, carreras, equipos, patrocinios, subvenciones, etc. El que es ciclista muere ciclista y lo lleva en la sangre sobreponiendose a las adversidades que supone el negocio de la competición, porque la bicicleta es mucho más y significa para mucha gente más que las meras competiciones deportivas. VIVA LA BICICLETA!!!

lunes, 26 de abril de 2010

EL CINISMO DEL DOPAJE


El Dopaje en el deporte es una lacra, es cierto. Debe de evitarse a toda costa, sobre todas las cosas por la salud del deportista y secundariamente por que proporciona ventajas en la competición. Según mi opinión, el actual problema del dopaje, es el exceso de profesionalización del deporte, las exigencias actuales de espectáculo, los contratos multimillonarios que genera el deporte-espectáculo y las terribles audiencias televisivas del mismo, que llevan al deportista a exigirse a sí mismo, más de lo que puede dar. Pero en realidad, ese esfuerzo se lo está exigiendo el público. El mismo público que no perdona al deportista un error. En la actualidad, el espectador está exigiendo al atleta que corra con las manos atadas a la espalda... y que no se caiga. El deporte-espectáculo se basa en la visión placentera del sufrimiento del hombre, reconozcámoslo. Y el atleta, presionado por patrocinadores, jaleado por aficionados ...que no perdonan un error, ...que no ven más que la victoria o la derrota, ...que no aceptan sino épica pura ante sus ojos, es muy fácil que caiga en la tentación de complacerles/complacernos ...siempre, pueda o no pueda. Y es en estos casos cuando a veces comete errores y hace trampas. Ahora recuerdo que a principios de siglo los deportistas competían sin entrenar. Entrenar estaba mal visto ya que proporcionaba claras ventajas hacia sus rivales. Los corredores entrenados o se les tildaba de tramposos, así de claro, o se les consideraba profesionales y no se les dejaba competir en unos Juegos Olímpicos, por ejemplo, porque "ensuciaban el espíritu olímpico". El espectador veía deporte y veía espectáculo, y quería épica y leyenda... y los deportistas sufrían. Hoy, afortunadamente, se ha superado este trance, y de que manera. Tanto que se ha desbordado el asunto. Los atletas entrenan para competir, y entrenan y entrenan y entrenan... Tanto es así que el que no entrena hasta el límite no vale. Claro, prepararse de otra manera diferente es considerado trampa. Volvemos a las mismas que hace 80 años pero a un nivel superior, y por tanto más peligroso aún, porque cuando esto se supere algún día (ya salió Samaranch queriendo reducir la "Lista"), el aficionado querrá seguir viendo espectáculo, sangre, épica y gloria. Solo que entonces el deportista ya no será deportista porque el deporte ya no será deporte. Será un circo... y no estamos lejos ni desencaminados. El tema actual del dopaje en el deporte es puro cinismo. Si me permiten una licencia demagógica, tratamos a los ciclistas de delincuentes y drogadictos como poco, mientras que por ahí nos tapamos los ojos y los oídos frente a autenticas declaraciones de escándalo en boca de ¿atletas? de primera fila, que se enorgullecen de batir el récord de Home-Rounds con la ayuda de anabolizantes porque así son capaces de hacer feliz a mucha gente, ... de paso que se llenan los bolsillos. El deporte de elite, no es sano. La vida del deportista de elite cada vez es más corta y amargada. El deporte de elite no es deporte, es un trabajo, es un escaparate, es una inagotable fuente de épicas y leyendas, es una tragicomedia global. El profesional del deporte se relaja cuando se retira, disfruta de la vida. Vive. El deportista de elite no es dueño de sí mismo. Pertenece a las audiencias... Afortunadamente, existen las categorías inferiores. Las categorías no profesionales, donde la épica se gesta en el seno de la familia, porque los espectadores son la familia. Afortunadamente, existe el deportista popular, el deportista que llega a la maratón con sus 65 años, y que pasa de los 70 sin achaques gracias al deporte. El deporte es anónimo. El deporte de elite no es anónimo. El deporte de elite no es deporte. Si, el dopaje es malo. Los deportistas que se dopan, ya sean porque se exigen mucho y no aguantan, o porque quieren ganar a toda costa, o porque, atención, se encuentran en inferioridad de condiciones (a que extremos hemos llegado), comienzan con sus achaques a los 40 o 50 o antes en algunos casos. Los achaques puede que no estén directamente ocasionados por los productos dopantes, es más, muchos de ellos tienen pocos efectos secundarios y son consumidos habitualmente por cualquier persona "de a pie" Lo que ocurre es que muchas de estas sustancias mantienen al atleta en un estado de euforia deportiva, de máximo rendimiento, de motor sobrealimentado, de embriaguez absoluta. Así es capaz de mantenerse mucho tiempo muy cerca o por encima de sus limitaciones naturales. Este desmesurado desgaste es el que causa los achaques a edades tempranas. Por otro lado no puede obviarse el extraordinario estress metabólico y fisiológico al que se ve sometido el atleta durante sus entrenamientos y competiciones. Solución: vitaminas, reconstituyentes, dietas al milímetro, preparados alimenticios dignos de Star Trek , masajes y supermasajes, ... , infusiones, cafes, analgesicos y calmantes, ... , las polémicas infiltraciones, ... . Y llega un momento en el que no se sabe cuando se atraviesa la finísima línea que separa el no-doping del doping. Dónde termima el cuidado del cuerpo y dónde comienza el "cuidado del cuerpo". ¿Hasta dónde es honesto llevar el límite de la forma?. ¿Pero por qué se dopan?. Porque yo, espectador, quiero sangre. No me conformo con una carrera. Quiero que lleguen todos extenuados, echando el hígado, cojos, aunque sea infiltrados, pero que lleguen. El cinismo del dopaje. Así que, ¿qué es dopaje?. En realidad no lo sabe nadie exactamente, pero todo el mundo sospecha algo, todos saben por donde van los tiros, y así nos va. Así que frente a las dudas, se hace una lista dinámica de productos, una por país, una por federación, una por organización, donde se añaden y se sacan los productos según avanza la ciencia y la sociedad. El problema, esta es la clave, es que las arbitrarias listas de sustancias prohibidas no se atienen a la realidad del deporte espectáculo. Por un lado se exige todo a una persona que se sacrifica por el espectáculo, se la exprime hasta que NOS haga llorar, por el otro lado no se la da de comer (gimnastas) no se la deja descansar (pruebas por etapas). Los atletas de elite son remeros en galeras. Este cinismo es el que no deja a un deportista que se cure un resfriado como debe. Y si se le cura y por casualidad da positivo, encima le fustigamos. El espectador no perdona errores: los atletas no pueden constiparse. Afortunadamente, se vislumbran visos de mejoría respecto a este tema en concreto. La salud del deportista está por encima de todo, mal nos pese al espectador, y el seguimiento médico está por encima del control antidopaje. Sobre la presunción de inocencia del deportista, claramente no existe (me remito al caso Pantani, aunque personalmente, analizando fríamente y sin prejuicios la situación, tengo mis dudas. Compruebo que hasta a mí me alcanza la polémica). Si puede haberse dopado, entonces es que se ha dopado, dice el espectador. Y la opinión pública mancilla para siempre la carrera deportiva de un profesional. El deportista tiene prohibido equivocarse. Los medios de comunicación deportivos, no hacen más que alimentar esta polémica. La polémica vende, y nosotros caemos en ella como corderitos. Y el deportista acusado, a sufrir. El deportista es humano y a veces se equivoca, pero sus errores se pagan en los periódicos con la cadena perpetua. Con todo esto, no estoy para nada a favor del dopaje. Estoy totalmente en contra. Pero estoy en contra de las listas arbitrarias de productos ilegales, y por encima de todo a favor del deportista. Del deportista como persona humana. Persona como cualquiera. Casos históricos como Ben Johnson no tiene justificación, ni pueden ni deben repetirse. Un deportista de elite es una persona pública, el espejo en el que nos miramos y se reflejan nuestros sueños, y en el fondo el hombre es un animal de costumbres y que imita todo lo que ve y le gusta. Pero incluso aquí nos hemos pasado. Ben Johnson ya ha pagado. Se le mancillo, se le desposeyó de todo, incluso del prestigio y el honor. Fue crucificado socialmente repetidas veces ("Vete de las Pistas" fue la portada del Diario Marca al día siguiente de conocerse el positivo del atleta en Seúl, después de haberle subido a los cielos del atletismo el día antes. Y aún no se le ha dado, que yo sepa su derecho de réplica y defensa en estos mismos medios que le repudian). Fue el cabeza de turco de los esteroides anabolizantes. Un castigo ejemplar. Y es que no tenemos término medio. O elevamos a los deportistas hasta el olimpo, o nos les cargamos con todo el equipo si fallan. El doping MATA. Así de claro. Este es el precio de la gloria. Por eso se prohiben sustancias que son "venenosas", pero claro, falta muchísima información al respecto tanto en el aficionado como en el propio deportista. Opino que se debe de prohibir el dopaje, perseguirlo y castigarlo. Pero castigarlo en su justa medida, sin exageración, y escuchando las alegaciones del deportista. Considerarlo una trampa y punto. Pero nunca debiera de salir de los cauces deportivos. Otra cosa muy distinta es el tráfico de sustancias prohibidas. Esto sí que es delito. Doparse no es delito. Además, existen sustancias muy peligrosas, que aumentan el rendimiento, pero que estando prohibidas, aún no pueden detectarse (me acuerdo ahora del PFC). Insisto con esto, sobre el verdadero significado de la palabra Doping. No podemos reducirlo simplemente a unas listas de sustancias que no pueden ni olerse. Por la propia naturaleza de las sustancias, el actual desarrollo de los métodos de análisis, la investigación de vanguardia en laboratorios farmaceuticos, y los nuevos avances que se producen en bioquímica, biología molecular y genética, es imposible atajar este problema de raíz, actuando sobre los resultados-productos. Dice el refrán que hecha la ley, hecha la trampa, y los controles van muy por detrás de las nuevas sustancias, que por supuesto no existen, ya que no están catalogadas ( y mucho menos testadas según protocolos médicos en humanos, que se sepa). No seamos ingenuos. Para muestra, de la arbitrariedad de la etimología del Doping, un botón: (Se abre el debate). Sobre el hematocrito alto, que según sabían nuestros abuelos, puede conseguir con un entrenamiento adecuado en altura de 3 semanas, con los mismos resultados que una terapia con Epo, pero más barato, ¿Es esto éticamente correcto deportivamente hablando?. Si prohibimos la Epo, que por otro lado aún es indetectable ( que salva fulminantemente las vidas de los anémicos enfermos con insuficiencia renal crónica), ¿debemos de prohibir el entrenamiento en altura? (Y así todos los deportistas de La Paz nunca jamás serán admitidos en el mundo de los deportistas profesionales). También vale el asunto para las permanencias en cámaras hipobáricas ¿Es esto "ilegal" o solo "inmoral"? Lo único cierto es que es muy caro y sólo está al alcance de unos pocos. ¿Y las autotransfusiones de sangre, si efectivamente sirven para algo?. Lo realmente peligroso del hematocrito alto (>50-55%) es el riesgo de embolias en capilares de tamaño medio, durante el descanso y sueño (cuando bajan las pulsaciones y la presión arterial), así como el esfuerzo extra que se le exige al sistema cardiovascular para impulsar por sus arterias y venas un fluido de consistencia más gelatinosa. Pero todas las personas son distintas, y los efectos no son iguales para todos; Les hay mejor dotados, les hay que se adaptan a un flujo más viscoso, otros se defienden con el 30% toda su vida, rozando la anemia y nunca se quejan... digo con esto que faltan estudios y sobran opiniones, y que el 50% (que número más redondo y mas bonito, como aprobado o suspendido, como medio lleno o medio vacío) no significa nada más que un "porcentaje de seguridad" totalmente arbitrario pues algún número había que tomar como referencia. Y se tomó esa cifra basándose en estudios epidemiológicos de distribución de hematocrito en la población "normal"... que no se yo que se adapte a la escogida, especial y distinguida población, estadísticamente hablando, "deportista-de-elite" (habrá que mirar si los deportistas de elite lo son, entre otras muchas razones, porque se salen de la medía en este aspecto. Algo de esto habrá, o de otras cosas. Lo que es seguro, es que son diferentes a mi persona, que por mucho que yo me cuide y me entrene...). Y lo peor es que este número se escogió bajo presión y con el beneplácito de la crucificada población elite, como una solución rápida a un problema eterno, como una fuga hacia adelante. Y los deportistas, entonces, aliviados y tranquilos. Pero la estadística no suele ir con ellos. Y si se pasan por algún motivo, entonces la opinión pública no tiene pelos en la lengua, ni piedad: O se dopa o no se dopa. O blanco o negro. O aprobado o suspendido. Deporte espectáculo, esta íntimamente unido a la ayuda externa, estoy de acuerdo. Esto es así, y es fruto de una larga historia de búsqueda de éxito, fama, dinero y épica. Hoy más que nunca. Pero no estoy de acuerdo en que esto tenga que continuar así. Y ya me he referido antes hacia donde creo que nos dirigimos si continuamos en este sentido. Por otro lado, la ciencia del deporte, es eso; una ciencia experimental en constante desarrollo y en plena ebullición cuyo fin último es la búsqueda infatigable del máximo rendimiento humano. Y como tal ciencia no va a parar. Esto es bueno pero; ¿Justifica el fin los médios?. ¿Son aplicables todos los nuevos avances al ser humano sólo para satisfacer al espectador? Los nuevos métodos de entrenamiento, las nuevas dietas, hace años estarían vistas con recelos. Hoy son el pan nuestro de cada día. La base del deporte de elite y del deporte base. El deporte de elite no es deporte. Es espectáculo. Y según están las cosas hoy día parece que lo que más sencillo es decir aquello de "El espectáculo debe continuar". ¿Cuál va ha ser el futuro deporte en el que vamos a educar a nuestros niños? ¿Querremos realmente que nuestros hijos lleguen a ser deportistas famosos si el deporte de elite es ya como una "pasarela de moda"?.

CAMINOS CRUZADOS



Terminó la Lieja-Bastogne-Lieja. Terminó la primavera de las clásicas. Terminó la rueda de prensa y el ganador, el rehabilitado Alexander Vinokúrov, dejó, dicen los que allí estaban, escapar un suspiro de alivio que sonó más fuerte que su grito de alegría al cruzar en solitario la meta en lo alto de Ans por segunda vez en su vida.
Del doloroso trance -la primera comparecencia ante la escéptica prensa internacional después de su regreso en agosto pasado a la competición tras cumplir dos años de sanción por una transfusión de sangre en el Tour 2007- salió Vinokúrov, de 36 años, con varios posibles titulares, todos un canto a las segundas oportunidades, a la vida limpia, al deseo de revancha como fuerza íntima que complementa el trabajo y el talento: "Quiero demostrar que se puede ganar sin dopaje", "Esto ha sido una hermosa revancha", "No, aunque sigo yendo a entrenarme al Teide no sigo con el doctor Ferrari", "Condeno el dopaje, por supuesto", "He cumplido un sueño en Lieja, ahora, en el Tour, lo daré todo por Alberto, después, seguramente me retire"...
Ajenos a sus sudores fríos, a su regreso al pasado, Alberto Contador, compañero de Vinokúrov en el Astana y ayer gregario de lujo -una contra del chico de Pinto en la Roche aux Faucons para frenar a Andy Schleck y a Gilbert reventó al grupo: fue el caldo de cultivo para el posterior ataque de Vinokúrov y Kolobnev que sembró la zozobra definitiva entre los demás-, y Alejandro Valverde -en el día de su 30º cumpleaños, ayer, y tras superar una caída en la que se magulló todo el costado derecho, una vez más fue de los mejores: terminó tercero tras sufrir la inacción de Evans y Gilbert, sus compañeros de trío, en persecución de Vino y Kolobnev-, dos campeones que vieron sus rutas cruzarse en las colinas de las Ardenas, pensaban ya en el día siguiente. En las vacaciones y en la condena a seguir trabajando, respectivamente.
"Ahora, a descansar", dijo Contador, cansado y "contento" de su primer serio asalto a las clásicas -tercero el miércoles en la Flecha, décimo ayer en Ans pese al sacrificio- y sabiendo que no volverá a ponerse un dorsal hasta dentro de 41 días, hasta el 6 de junio en que comience la Dauphiné Libéré. "Me iré de vacaciones", dijo Contador, "pero también aprovecharé para recorrer las etapas más importantes del Tour. Hablaba de los Pirineos, de los Alpes y, también, del pavés, de los tramos de la París-Roubaix que entrarán en el Tour y que descubrirá mañana con el mismo modelo de bicicleta con el que Cancellara los convierte en autopista. "Pero con otras piernas", dice Contador, que considera "acertadísimo" un cambio de calendario que le depositará en el Tour con apenas 31 días de competición, para alcanzar la tercera semana, la decisiva, como el año pasado, fresco como una lechuga.
De ellos, ya ha cumplido 22 desde febrero. En ellos ha ganado tres vueltas, dos etapas, un podio y un top ten en una gran clásica.
Los 31 días con los que llegará el chico de Pinto al Tour los ha sudado ya Valverde, que no sabe si correrá la grande boucle y que corre, disputa y gana todo lo que puede en una suerte de estajanovismo acelerado, ciclista en el corredor de la muerte, a la espera de que la Unión Ciclista Internacional (UCI), avalada por un laudo del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), extienda a todo el orbe la sanción de dos años que le impuso el CONI para correr en Italia por sus tratos con Eufemiano Fuentes, el mago de la Operación Puerto, en sus tiempos del Kelme, hace ya seis años.
Mientras la misma intolerancia que crucificó a Vinokúrov tras su victoria considera un escarnio que el murciano siga corriendo, y encima a gran nivel, los aficionados con corazón y, evidentemente, los dirigentes de su equipo, que consideran su caso la "mayor injusticia" que conocen, se admiran de la gran capacidad mental de Valverde para seguir corriendo como si nada. "Pese a la injusticia, ahí está, peleando en todas las carreras para ganar", dice su director, Eusebio Unzue. "Ahora se ha ido en coche a Suiza, para correr de martes a domingo la Vuelta a Romandía. Y así mientras pueda". En los 31 días de competición de un curso iniciado en enero en Australia, Valverde ha ganado tres carreras, ha quedado segundo en nueve y tercero en cinco: más de la mitad del año en el podio.