lunes, 11 de julio de 2011

LA CABEZA LO ES TODO


A todos los ciclistas profesionales, les dan masaje siempre que estan en competición. Para los corredores es el mejor momento del día, ahí recuperan, los ponen a punto para la etapa de mañana. Como es un protocolo que se repite muchas veces, entre el masajista y el ciclista se crea un vínculo de confianza muy fuerte. Dicen que el corredor se siente bien, encuentra un punto de sosiego y abre su alma. Cuenta sus miedos, sus preocupaciones, también sus alegrías... El masajista es entonces un auxiliar del equipo, pero también un confidente, un amigo. Y apuntan que en las grandes vueltas, un Tour, un Giro o una Vuelta a España, no hay ciclista que tenga un día de bajón, de hundimiento absoluto. Da igual que ganes una etapa o que fueras líder, el desgaste el cansancio, la presión o lo que sea hace que en 48 horas un ciclista baje del cielo hasta las mismísimas entrañas del infierno. La cosa no es no caer nunca, que es inevitable, sino ponerse de pie lo más rápidamente posible.

Su labor sobrepasa entonces la de mero recuperador físico. Él trabajaba los músculos, y también la cabeza del corredor. Se dice que siempre hay que buscar un resquicio positivo, una ranurita por la que pueda entrar un rayo de luz en medio de tanta tiniebla, una gota -aunque sea una- para que la botella pueda verse medio llena en lugar de medio vacía. La cabeza y la actitud lo son todo en tres semanas de carrera, en la bici... seguramente también en el Tour de nuestra vida, ¿no?

miércoles, 6 de julio de 2011

RENSHAW LA ULTIMA BALA


El Tour discurre ahora por las llanuras francesas. Son los días de los hombres más rápidos, pero para llegar a los últimos metros con espacio para acelerar, los Cavendish, Farrar, Hushovd, Petacchi y compañía necesitan de la labor de gente como Mark Renshaw (Bathrust, Australia; 1982). Un trabajo poco vistoso pero esencial y en el que no se bromea.
Renshaw es el encargado de lanzar y proteger a Mark Cavendish en los últimos metros del sprint, y es algo que se toma muy en serio. Tan en serio que el año pasado fue expulsado del Tour por extralimitarse en su función. En la etapa 11, mientras lanzaba a Cavendish, le propinó tres cabezazos a Julian Dean, su homólogo en el Garmin, que lanzaba a Tyler Farrar. Pero el australiano tiene claro cual será su labor este Tour: "Mi trabajo es mantener a Cav [Cavendish] lejos de los problemas y eso implica alejarle del camino de otros".
"No lo hace con mala intención, ni para hacer daño, viene de la pista y es como ha aprendido a defender su espacio", explican desde el pelotón. "Defendía su espacio vital", aseguró su jefe el mismo día. Además de los cabezazos a Dean, Renshaw tuvo tiempo de cerrar a Farrar y facilitar la victoria de Cavendish en la meta de Bourg-lès-Valence. "Si no me apoyo con la mano en Renshaw, me caigo", exclamó el norteamericano, que buscaba su primera victoria en la grande boucle y tuvo que esperar hasta este año. Pero su jefe no vio nada malo en la actuación del australiano. "Él hizo lo que pudo para evitarme problemas. Tengo suerte de tener a alguien capaz de hacer eso por mí. Mark maneja muy bien la bici y es muy fácil seguir su rueda", argumentó Cavendish, que la siguiente victoria en la ronda gala se la dedicó a su escudero. El culpable pidió perdón, pero no admitió que toda la culpa fuera suya. "Me considero un corredor limpio y nunca antes me habían multado o incluso amonestado" contestaba Renshaw a sus detractores; "Dean vino muy fuerte con los codos. Usé mi cabeza para equilibrarme y no provocar una caída".
A pesar de su rudeza, su poca simpatía y de que le gusta imponer el miedo en las llegadas, dentro del pelotón la gente respeta al australiano porque, como dice Cavendish, no trabaja para sí mismo. Su labor no es la de preparar la llegada, para eso, Cavendish prefiere a gente como Eisel. Renshaw es la última bala. El que derriba la puerta. El que infunde miedo en los rivales. El guardaespaldas más fiel. "Cuando está trabajando no tiene amigos", aseguran en el pelotón. Pero lo que más valoran sus rivales, es que podría luchar por la victoria y se sacrifica por alguien que es mejor, de hecho, no en pocas ocasiones llega el segundo tras el líder de su equipo, como en la última etapa del Tour 2009.
De joven, cuando daba sus primeras vueltas a los velódromos ya apuntaba maneras. En la pista cosechó éxitos importantes, ganó algunas pruebas de la copa del Mundo y se colgó la medalla de oro en los juegos de la Commonwealth en 2002 en la modalidad de persecución por equipos. Y, cuando en 2004 decidió dar el salto a la carretera, parecía que se podría convertir en un buen sprinter. A los dos años, ya estaba haciendo de lanzador de uno de los mejores sprinters, Thor Hushovd, y, en 2009 llegó a su actual equipo, donde entabló buena amistad con Cavendish.
En su labor es el mejor, y ante los rumores de que el ciclista de Mann fiche por el Sky el año que viene, pocos dudan de que no se llevará a Renshaw con él. Ya sabe que a la hora de la verdad no bromea.

EL LENGUAJE DE LAS PIERNAS


El ciclista tiene mucha libertad para entrenarse cuando y lo que quiera. No tiene que acudir al campo, cancha o piscina, y trabajar de cinco a ocho bajo la doctrina de un entrenador. En contrapartida a esta libertad, la falta de dirección hace que tienda a entrenarse por sensaciones. Solamente los ciclistas muy experimentados pueden entrenarse así. Es difícil entender qué cansancio es superable y cuál es mejor no sobrepasar. En la época de Bahamontes, el control del entrenamiento consistía en echar un vistazo al reloj de la cocina al salir y al llegar y contar los mojones kilométricos. Con esto sabías la velocidad media del entrenamiento y comparabas día a día tus progresos en el mismo recorrido.
En los años 70, gracias a un imán en un radio y un poco de electrónica, el ciclista podía ver sus velocidades en cada momento del entrenamiento y ajustar la potencia en sus pedales para mantenerla. Gran avance, pero pronto se dieron cuenta de que no se podía vivir esclavo del velocímetro. Entrenamientos a la misma velocidad provocaban distintos grados de fatiga. La velocidad era importante pero la carga interna, la respuesta de tu cuerpo, no lo era menos. En los años 80 los finlandeses de Polar® permitieron con sus pulsómetros portátiles que muchos deportistas se entrenasen basándose en la frecuencia cardiaca. Esta nos da mucha información, aunque está influenciada por las hormonas y por la hidratación.
Hacia mediados de los 90, unos ingenieros alemanes comercializaron un plato (SRM®) que podía medir la potencia ejercida en cada pedalada. Ahora estos sensores de potencia se pueden encontrar en el buje de la rueda trasera en muchos de los ciclistas del Tour. Por fin, los ciclistas y los fisiólogos hablamos el mimo idioma: vatios. Un caballo percherón es capaz de generar unos 750 vatios. Una bombilla de nuestra casa consume 50 vatios. Los ciclistas saben que en una contrarreloj para ir a 40 km/h hay que empujar los pedales al menos 275 vatios. También saben que para entrar en el grupo que sube el Alpe d'Huez a 23 km/h hay que generar por encima de 400 vatios para recorrer esos 15 kilómetros en menos de 40 minutos. Ciento noventa corredores subiendo el Alpe d'Huez, 80.000 vatios de energía. Todo un concierto de rock.

martes, 5 de julio de 2011

COGER LA ESCAPADA BUENA


Cuando empiezas a correr una vuelta por etapas me me sorprende lo fácil que se ve carrera, UN ESPEJISMO.

Los días siguientes y en especial después de la primera etapa de montaña, donde se clarifica un poco la general, ES UNA LOCURA.En muchos días no se consigue pasar de los últimos puestos del pelotón y viendo como son los latigos.Hay dias en los que sales esprintando y lo acabas esprintando y sin levantar la cabeza del manillar.Las escapadas???? ni verlas,faena tienes en aguantar el pelotón.
El caso es lo que pasa en el Tour estos días.Los primeros días la gente guarda para días después pero cuando llega la montaña la cosa se suelta.Hay mas libertad y por tanto mas batalla.Coger una fuga en cualquier carrera es de locos y nadie se puede hacer una idea de lo que es, un esprint continuo.
Luego se relaja la cosa y hasta se va cómodo, pero el rato que se lucha por hacer la escapada, UNA LOCURA.

Ver cualquier carrera en la tele, falsea la realidad y hasta parece fácil, pero no lo es.Quien consigue coger una fuga en el Tour, Giro, Vuelta o cualquier carrera tendría que tener el mismo merito que el que la gana.Es difícil pero debería de ser así.

jueves, 30 de junio de 2011

CICLISMO EN ESENCIA


Hoy he venido a hablar de ciclismo, que, por cierto, no deja de ser mi propio libro vital. Un libro que llevo viviendo, leyendo y escribiendo de manera simultánea e ininterrumpida desde mi cada vez más lejana infancia y que, por lo que intuyo, me acompañará de forma apasionada hasta que llegue a la última recta de meta. No pretendo más, pero tampoco menos.
Una de las primeras cosas que aprendí dándole a los pedales -además de cerciorarme de que no es muy buena idea intentar saber a que huele el asfalto, ya que está muy duro y te abrasa la piel-, fue la importancia de ser agradecido. Saber dar las gracias a todo aquel que de alguna manera te ha prestado, o te puede prestar su ayuda para poder cumplir el objetivo de seguir en carrera, gracias a todos. Cuando allá por el verano del 90 decidí poner a prueba mi preciosa Reynolds 535 de la mitica tienda de bicicletas Larcia, color azul cielo de 5 velocidades, dando vueltas como un poseso a la manzana que rodeaba mi casa, no podía imaginar que casi 27 años después seguiría estando tan enganchado a este deporte como lo estaba aquella calurosa tarde, cuando me bajé medio acalambrado de aquel artilugio de hierro con ruedas. Y así es, sigo tan enamorado como el primer día y sintiendo el mismo cosquilleo en el estómago cuando hago cualquier cosa que tenga que ver con esta pasión. Poco importa si es una salida dominical con los amigos, el sprint final de una carrera de cadetes, o el ataque definitivo de Cancellara en el “Carrefour de l’Arbre”. Me emociono, me sube el pulso y, como diría aquél, me “aberroncho”. Pero no por ello dejo de ser consciente del profundo y prolongado letargo por el que está atravesando el ciclismo profesional. Es una sensación muy extraña. Es la contradicción entre tener la completa seguridad de que este deporte sobrevivirá pase lo que pase, y el dolor de ver cómo cada tropiezo, cada nuevo escándalo, hace supurar una herida que nunca acaba de cerrarse.
Hace unas semanas observaba en una revista unas imágenes en blanco y negro de Anquetil y Coppi, los rostros desencajados por el esfuerzo, los maillots de lana manchados por una grasienta mezcla de sudor y polvo, los gruesos tubulares enrollados entre la espalda y los hombros, o los pies esclavos de aquellos pesados y molestos calapiés metálicos… Todo era diferente. Y no quisiera con ello parecer retrógrado o dar la sensación de estar anclado en el pasado, ya que me niego a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Soy un amante de los nuevos materiales, alucino con la ingeniería de los ligerísimos cuadros que ofrece el mercado, con los fantásticos tejidos de las vestimentas actuales y con cualquier otro tipo de avance técnico y tecnológico que suponga avanzar en cualquier faceta. Pero creo, no obstante, que prestamos demasiada atención a estas cosas, que poco o nada tienen que ver con la verdadera naturaleza del ciclismo. Al fin y al cabo, no dejan de ser meros complementos técnicos o tecnológicos que dan un plus al rendimiento y a la seguridad. Todo ello no debe de hacernos olvidar la esencia pura de este deporte, que no es otra que la increíble capacidad que tiene el ser humano para superar los retos. Hablamos más de los dichosos pinganillos que del miedo que se pasa cuando un coche de la organización te adelanta rozándote el codo en plena bajada de un puerto. Nos preocupa más el hecho de que un equipo sea ProTour o no, que el desparpajo y la valentía de un corredor modesto atacando desde lejos, cuando realmente ni el miedo ni el sufrimiento entienden de categorías o de clasificaciones UCI.
Recuperemos el núcleo, la auténtica razón de ser de la bicicleta. Olvidémonos por un momento de los problemas y disfrutemos de lo que nos pone los pelos como escarpias. Hagamos con el esfuerzo, la capacidad de sufrimiento, el ácido láctico, el riesgo, la alegría, el dolor o la victoria, una pócima explosiva que jamás dará positivo y que poco a poco hará que nuestros niveles de ciclismo en sangre den colorido a nuestro pálido pasaporte biológico. Consigamos, así, que este deporte recupere el prestigio perdido hace tanto tiempo.

martes, 21 de junio de 2011

EQUIPO


Los buenos equipos se definen, siempre, por su compañerismo y disciplina.
Hoy quiero explicar una historia de buenos corredores.

La de el primero,es la de el ciclista que a primera hora de la mañana se levanta y se va a trabajar.Llega justo para correr una carrera que es de lo peor para el.Curvas,codazos,nervios y mucho nivel,hacen de una carrera en circuito una verdadera batalla donde nuestro protagonista no se defiende muy bien.El es un ciclista Diesel,de los que no petan nunca y de los que les falta algo de suerte para ganar alguna carrera.De los que si corriesen solo,no creo ni que hubieran ido a correr una carrera en circuito como esa,ya que para él seria un sufrimiento y no pasar del 40 puesto.
Pero ahí entra el equipo.Se crece al ver que,él,es una pieza clave que si falla,lo hace todo el equipo.Se crece de tal manera que le sale la mejor carrera que yo le haya visto nunca,en los cortes,tirando,entrando en las curvas a por todas.......vamos un espectáculo.Lo dio todo y acabó el último del pelotón,pero con la felicidad en su cara,como siempre.

El segundo,es el del corredor que tiene las cualidades para ganar,tiene fuerza y ganas para plantar cara en una llegada al esprint que seguro hubiese acabado entre los tres primeros de la carrera.Donde este corredor se deja la piel por un compañero que esta,ese día,con las piernas inspiradas.Lo da todo en la última vuelta sin importarle acabar a unos cuantos segundos de la cabeza del pelotón,dejando atrás su más que posible puesto de ganador por un compañero.Verle llegar a meta totalmente roto pero levantando el brazo en signo de ganador,es increíble.

La del tercero es la del corredor que se sacrifica sin mirar atrás.La de la confianza en su compañero que tiene mas posibilidades de ganar.La de un compañero que nunca falla y de la que el equipo se contagia.Del ALMA DEL EQUIPO.

Luego quedan los 5 compañeros restantes, los cuales cumplen la función asignada,con valentía y muchisimas ganas.La de los que no están en forma pero acuden a correr por hechar una mano al resto del equipo sabiendo de su importancia.
Para lo ultimo dejo los que están fuera de carrera.Te ayudan,te dan agua,te animan,se emocionan y viven como uno mas nuetras carreras,sin recibir nada a cambio,bueno reciben el pertenecer a un equipazo.

En resumen,ESTO ES UN EQUIPO!!!!. Sin dinero ni material pero con todo el orgullo de unos amantes del ciclismo,que son amigos.Un club histórico,con buena gente que te trata como si te conociera de toda la vida.Un club de los que vale la pena hacer todos los esfuerzos del mundo.
TODO ESTO ES CICLISMO Y ES UN EQUIPO.

lunes, 13 de junio de 2011

TROFEO ALEJANDRO VALVERDE


Menudo nivelazo hay esta mañana en churra!!!! Es lo que le comente a mi padre nada más bajarme del coche y dirigirme a recoger el dorsal. Mañana con mucho calor y circuito bastante entretenido que hacia que la carrera fuera súper combativa. Nada mas comenzar a pito del arbitro se lanzan la primera fuga del día que a la postre algunos integrantes serian los que al final llegarían a meta por detrás nos vamos preparando vuelta a vuelta hasta 6 para iniciar la vuelta larga donde llegaría el festival de repechos, en el circuito en las primeras vueltas muchos nervios y algunas caídas gordas. Ya en la ultima del circuito nos disponemos a colocarnos en los lugares de privilegio para iniciar las subidas, buenos repechos tenia el circuito largo, en el primero del día se rompen las hostilidades y un fortísimo jose david incrementa el ritmo y decide dar caza al paquete que iba escapado, yo y un compañero vemos la jugada y saltamos a su rueda, mantenemos una breve distancia con el paquete creemos que caminaremos porque el bicho es mucho bicho pero decide incrementar el ritmo al final del repecho y hace que me descuelgue porque no tenia ni idea de que al repecho le quedaba nada sino es probable que hubiera reventado para aguantar hasta iniciar la bajada pero bueno cosas de las carreras me falta pillería, malgasto fuerzas tontamente en unas carreras donde la gente mas experimentada te chupa la sangre milímetro a milímetro pero bueno tiempo al tiempo nos seguiremos viendo las caras y puede que la cosa cambie. Total coronamos el primer repecho y ya nos alcanza el grupo principal donde van buenos gallos, yo ya viendo que el caballo se había ido decido ir en el paquete y terminar la carrera lo mas dignamente posible sin ningún problema. Por delante Jose David da alcance a los fugados y se juegan la victoria entrando este en cuarta posicion en meta, y ganando a lo grande el mítico Francisco Torrella. Nosotros ya con todo el pescado vendido desde hace mucho damos tiempo al paquete principal acabando en mitad del mismo y guardando fuerzas para carreras venideras. Por cierto no voy acabar este post sin recordar el espectacular repecho que había en una de las urbanizaciones por las que pasamos, diosss!!!! Eso era el muro de Huy que tendría de pendiente un 18%?? jeje solo pienso en los aficionados ciclistas que vivan en la urbanización en la misma puerta de su casa diosss que lujazo ya tienen una serie en subida cada vez que lleguen a casa jeje. Un saludo y nos seguiremos viendo ya sea en carreras venideras o en la grupeta de los Alcázares este verano, que ya se aproxima el buen tiempo y por lo tanto el tiempo de retomar la mítica grupeta veraniega!!!!.