lunes, 13 de diciembre de 2010

DOPAJE Y SOCIEDAD


El deporte es la forma en que la modernidad manifiesta su nostalgia del héroe. De un modo metafórico y virtual, el deporte revive aquel mundo épico donde estaban claros los límites del territorio y los miembros de la tribu, de cuyos valores comunitarios el héroe era el representante más íntegro y armonioso.
Por su parte, el deportista no es sólo una masa de músculos en lucha contra otros atletas o contra la gravedad de la tierra. También, como todos los hombres, es un concentrado de angustias y pasiones que, al mismo tiempo que necesita la adoración ajena, cada día es más consciente de la responsabilidad que la sociedad carga sobre sus hombros. Al competir sabe que de él depende algo más que un simple resultado deportivo: según su actuación, entrarán en juego la alegría o la tristeza, la decepción o el orgullo, el entusiasmo o la frustración de la comunidad a la que representa.
Gabriel García Márquez escribió 14 episodios sobre el gran ciclista colombiano Ramón Hoyos a partir de una larga entrevista continuada durante cinco días y durante cinco horas cada día. Cada entrega está dividida en dos partes. En la primera se transcriben, en primera persona, los recuerdos y las declaraciones de Ramón Hoyos bajo el título El triple campeón revela su secreto. En la segunda, bajo el epígrafe Nota del redactor, el periodista García Márquez desarrolla sus observaciones en tercera persona.
Las últimas frases de Hoyos, y del libro, son las siguientes: "Sólo que cuando pienso que tendré que participar en otra Vuelta a Colombia me da una pereza terrible. Me alarma mi compromiso con el público. Con este público colombiano que cada día exige más y más, cuando ya uno sólo vive para darle a ese público todo lo que puede".
Hace 55 años aún no habían estallado los escándalos de dopaje que tanto han ensuciado el deporte -sobre todo el ciclismo- en la última década, pero al leer estas frases se diría que García Márquez diagnostica una de las causas: la corresponsabilidad de la sociedad en esta plaga al exigir cada día más y más de los deportistas, al reclamarles que batan récords, que en cada salto vuelen más, que cada vez corran más deprisa. En alguna transmisión de ciclismo se ha oído a un comentarista reprochar a los corredores que no aceleraran, aunque soplara en contra un viento capaz de arrancar secuoyas o el sol en lo alto los acribillara con lanzazos a 40 grados.
Si a esa presión social se le añade un obsesivo afán de triunfo, ¡qué fácil resulta dejarse seducir por la tentación!, ¡qué fácil dejarse arrastrar por los cantos de sirena cuando se cree tener asegurada la impunidad y expedito el camino de regreso! Sobre todo cuando aparece cerca alguien con un maletín lleno de pociones mágicas.
Franz Kafka, quien, como García Márquez, no cayó en la tentación intelectual de desdeñar el deporte, escribió en 1924, muy poco antes de morir: "(...) allí donde la grandeza humana puede mostrarse sin empacho, es decir, sobre todo en el deporte, también entra gentuza que, sin escrúpulos, sin ni siquiera levantar la vista seriamente hacia el héroe, busca únicamente su propio beneficio, inclinada sobre sus propios intereses, y en el mejor de los casos justifica su actitud alegando que lo hace por el bien general". Con su visionaria lucidez, Kafka acierta plenamente: estas palabras podrían haber sido escritas ahora mismo.
Estos argumentos no pretenden justificar ni a Marta Domínguez ni a nadie. El dopaje es fruto de una decisión personal y, por tanto, concierne sobre todo al individuo que se deja arrastrar por la ambición, la avaricia, la vanidad o la egolatría. Pero al juzgarlos no puede obviarse que también influye en su decisión la presión colectiva que destila la melodía de la tentación en los oídos del deportista predispuesto. También influyen las exigencias de una sociedad que, acostumbrada a consumir espectáculo deportivo, exige del atleta siempre un poco más, como el adicto que necesita incrementar la dosis para alcanzar el mismo grado de placer. Mientras él agoniza sobre el tartán, el césped o la carretera, no puede dejar de escuchar los gritos retumbantes de la multitud: ¡Corre más rápido! ¡Golpea más fuerte! ¡Salta más alto!
En el deporte, la limpieza y la belleza surgen cuando cada uno respeta sus límites y acepta el lugar en que sus condiciones innatas, su capacidad de esfuerzo y sacrificio y el azar lo han colocado. Por eso sólo hay una cosa más ejemplarizante y admirable que un estadio puesto en pie aclamando al deportista o al equipo vencedor: un estadio puesto en pie aclamando al deportista derrotado. Esos gritos de reconocimiento hacia el esfuerzo y el juego limpio, al margen del resultado, serían una formidable agencia antidopaje.

viernes, 3 de diciembre de 2010

EL ENTRENAMIENTO INVISIBLE


Los que convertimos el ciclismo en una filosofía de vida y, en ese marco, adaptamos nuestro día a día a esa afición que nos motiva para todo. La bicicleta nos enseña a disfrutar, a sufrir, a compartir el esfuerzo… a vivir y, sin darnos cuenta, adaptamos todos los gestos cotidianos a los de una persona que pretende mantenerse siempre en forma. Subir la escalera corriendo en lugar de caminando, acelerar el paso por la calle, evitar el uso de transportes motorizados para las labores más cotidianas, cambiar los hábitos de comida para disponer de la mejor energía de reserva, organizarse las actividades y las horas de descanso, darle prioridad a la práctica del deporte por encima de otras actividades de ocio… el mejor entrenamiento es el que dura 24 horas cada día, es el entrenamiento invisible: si lo llevas a cabo nunca batirás récords, pero tu cuerpo y tu mente (motivación y proyectos) siempre estarán entrenados para que disfrutes al máximo de la bicicleta

martes, 9 de noviembre de 2010

EN LAS CARRERAS


Mucha gente se piensa que tenemos mucho tiempo en carrera para hablar,comentar y discutir cosas nuestras o del ciclismo.Esto suele pasar muy a menudo en las vueltas por etapas a partir del segundo día.El primer día suele ser de infarto y aunque conozcas a los corredores con los que vas a luchar,no te sueles dirigir ni una palabra en la primera etapa.Tensión y muchas veces no sabes si se acuerdan de ti,de la ultima charradeta de la grupeta en otra vuelta no hace mucho tiempo.
El segundo día suele ser ya compañerismo con casi todo el pelotón.Te sueltas mas a hablar con chavales que ni conoces pero que compartes aventuras del día anterior.El resto de días de una vuelta son los mejores.Cachondeo antes de la salida,hablas como si los conocieses de toda la vida y hasta quedas para mas adelante,para formar una grupeta el día mas duro.Normalmente en estos días y en estas grupetas es donde mas buena gente encuentras.Hay solidaridad en la grupeta.Si uno va jodido,se afloja.Que se tiene que parar para mear,pues se para.En fin que creo que el que viaja en una grupeta nos une la misma pena y eso hace muchos amigos y de los buenos.Estos mismos compañeros son los que mas se alegran si alguno de la grupeta consigue una victoria,es especial y se celebra como si una victoria nuestra.
Yo he sido un asiduo de las grupetas y hasta los mismos corredores confiaban en mi buena vista sobre el tiempo de fuera de control.Rara vez,creo que una, nos echaron de fuera de control.
La verdad es que disputar carreras es muy bonito,mucho,pero el compañerismo,la alegría,la buena gente que se respiraba en las grupetas,era inigualable a estar con los cracks por delante.
Y desde luego que también hay aprovechaos,los que no han dado un palo en toda la etapa y quieren llegar fresquitos a meta.Pero de estos yo ya ni me acuerdo,ni me interesan.

En las carreras y sobre todo las vueltas,se pasa muy mal.Días que ni siquiera puedes luchar por coger la grupeta buena,días que te tienen que empujar para llegar,días perros con lluvia y frio que en la grupeta se pasa peor ya que ni disputas ni nada y lo único que intenta es sobrevivir.

Pero para mi llegar en la grupeta era un orgullo y la ilusión de que al día siguiente me podía ir mejor.Aquí también había los que se les venia el mundo encima,lloraban y de desquiciaban con sus tonterías,pero estos eran pocos.
Son las carreras,el interior de las carreras,lo que muchos nunca han vivido y se piensan que por eso,son mejores.
Quien no ha estado en una grupeta,nunca se podrá considerar un buen ciclista.

jueves, 4 de noviembre de 2010

EL TRABAJO OSCURO DE LA PRETEMPORADA


En estos días empieza ya el año ciclista con la pretemporada.Es la hora de entrenar otros músculos que durante el año ciclista no se trabajan.Hay para todos los tipos,para todos los gustos,para todas las edades,los entrenos y diferentes deportes.Lo mejor para cualquier ciclistas asesorarse por alguien que entienda y sepa de preparación ya que sino se pagara mas adelante con una mala temporada ciclista.Cada ciclista cree tener su modalidad de entreno perfecta y por eso no debe ser aplicable a todo el mundo.Lo que es bueno puede ser malo para otra persona,por eso es mejor asesorarse.
Por ejemplo,a mi me encanta correr y hacerlo por la montaña.Se de gente que para los músculos de las piernas es lo peor,por lo contrario,a mi, me va genial,eso si con mi dolor de piernas del principio.
En cuanto a coger la bici o no,es mas de lo mismo,cada cual que se aplique su formula.Yo la cojo cada día para ir al trabajo y eso es suficiente,para mi.Otros ya están haciendo km o simplemente no la han dejado.
Cada uno tiene su librillo y por eso ha de ser particular.
Todo lo que no se trabaje ahora o se haga mal,sera un reflejo luego cuando empiece la temporada ciclista.

Si hay algo importante en el mundo de la competición es hacer una buena base de pretemporada.Son los momentos mas ciegos del deporte ya que no se ve ninguna mejoría a corto plazo pero si a largo.

Es primordial empezar el año ciclista con ganas de trabajar.

Yo ya he empezado con todas las ganas del mundo,y vosotros?

martes, 2 de noviembre de 2010

BUSCANDO LA SUERTE


Todos los deportistas,o casi todos,tienen supersticiones o amuletos que hacen creer que todo les va a ir bien.Muchos piensan que son tonterías y otros hablan de "curiosidades".
Por mi parte nunca creí en supersticiones pero si que lo hice con las que yo llamo "curiosidades".

Cuando he tenido épocas que no me salían las cosas,buscaba siempre cosas que mediante la suerte me hicieran cambiar aquel estado de no conseguir mis objetivos.Cosas como,cambiar la cinta del manillar,zapatillas las cuales tuve una racha de caídas tontas,gafas con las que no conseguía llegar en el pelotón,calcetines,guantes....todo lo que te puedas imaginar que te sirviese de excusa a tu mal rendimiento.

Al contrario también pasa.Cuando todo te va bien no intentas cambiar nada de lo que te a hecho ganar o ir bien.Los mismos calcetines,que pasaran a ser de la suerte,los mismos guantes,que no te quitaras en todo el año,camisetas interiores,comida del día anterior hasta incluso los mismos bidones.Intentas hacer en carrera las mismas cosas que en otras competiciones te han salido bien.

Yo he sido,y sigo siendo,muy de estos ciclistas "raros",de los que tienen calcetines de la suerte,guantes y demás accesorios inútiles que te hacen creer que vas a ir bien.

Pero la conclusión de todo esto es que todo tiene un porque.Todo tiene explicacion.

Cuando todo va bien como cuando todo va mal es simplemente tener una vida "ordenada".
Quiere decir,entrenar bien,comer bien,tener una vida estable,sin sobresaltos,cuidar las analíticas y sobre todo tener ganas de correr.
Si todo eso se cumple,puedes fallar una o dos carreras pero os aseguro que acaba saliendo bien.
Cuando no vas o todo te sale mal en la bici,suele tener una explicacion.No seguir los pasos coherentes de un ciclista te hace llegar a buscar soluciones tontas a malos habitos o mala suerte que en algún momento del año te suele tocar.

La suerte siempre hay que buscarla ya que no viene por si sola

viernes, 22 de octubre de 2010

IGUALDAD DE TRATO?


Escucho por la radio las noticias de la selección de fútbol, y las del Barcelona en concreto. Hablan de Xavi Hernández, el santo y seña de los dos equipos, un futbolista admirable, ejemplar. Como futbolista y, dicen, como persona. Está lesionado. Su tendón de aquiles dijo basta hace unos días y renunció a jugar los dos últimos partidos con la selección española. Necesitaba un descanso.
Sin embargo, oigo, con estupor, que el tratamiento que se está aplicando a Xavi es una autotransfusión de sangre. Le sacan sangre propia y se la inyectan en la zona afectada, supongo que después de tratarla. Y los que comentan la información lo hacen con toda naturalidad, la misma con la que lo comentan los médicos que le aplican el tratamiento. Se trata de curarlo, de que el jugador esté en condiciones en el menor tiempo posible. Lógico.
O no tanto. ¿Se imaginan que un ciclista diga que se ha sacado sangre para luego inyectársela? Que yo sepa, en casos así, la Unión Ciclista Internacional y la Agencia Mundial Antidopaje se lanzan sobre el ciclista y, como mínimo, le suspenden la licencia por dos años, al margen de desposeerle de las victorias y los premios conseguidos desde que se hizo la transfusión.
¿Tendrá residuos plásticos Xavi en su sangre?
Imagino que el tratamiento que le están haciendo al jugador del Barcelona será, simplemente, un asunto de sentido común, a aplicar lo mismo en el fútbol que en el ciclismo, pero en este deporte está instalada la histeria, hasta el punto de que el mismísimo fiscal italiano contra el dopaje, Etore Torri, ha apuntado la posibilidad de dar barra libre a los deportistas.
Por cierto: hace unos años, la casa deportiva que patrocina a Lionel Messi, desplegó una campaña publicitaria en torno al jugador, en la que, entre otras cosas, se mostraba cómo Messi, cuando pertenecía a las divisiones inferiores del Barça, fue sometido a un tratamiento con hormona del crecimiento. Se supone que para conseguir una estatura que le permitiera jugar al fútbol. ¿Lo intentamos con algún ciclista?

lunes, 18 de octubre de 2010

LO QUE NUNCA SE SUPO DE LA OPERACION PUERTO


La "Operación Puerto", la intervención policial acaecida en Madrid contra una red organizada de dopaje, fue el resultado de la curiosidad de un detective, de un tentiente de la Guardia Civil que, tras romper algunas tramas de falsificación y distribución a gran escala de esteroides anabolizantes, quería saber cómo se organizaba el último escalón, la de distribución de sustancias y métodos entre los atletas. Para hallar esto, necesitó que un juez le autorizara a realizar ciertos pinchazos telefónicos y a vigilar a uno de los más reputados médicos deportivos de España, Eufemiano Fuentes.

Las consecuencias de sus hallazgos le superaron, la falta de entusiasmo de los jueces por sacar a la luz los secretos de Eufemiano le paralizaron. Lo suyo no eran las interpretaciones políticas, y al final le dejaron con la sensación del trabajo sin terminar porque ni las autoridades deportivas nacionales ni las internacionales quisieron terminarlo. Siguió desvelando la vida secreta de los deportistas de élite, las claves de un mundo que hoy, inalterado, sin tocar, sigue discurriendo y siendo manejado por las mismas personas que cuatro años y medio antes.

El Teniente Enrique es ahora capitán y se encuentra destinado en Afganistán, donde trabaja en los servicios de Inteligencia. Probablemente algún otro equipo de la Guardia Civil española esté pinchando teléfonos o vigilando e interceptando a Eufemiano y otros doctores. Algunos corredores implicados fueron sancionados y han vuelto a correr; otros aún están corriendo sin ni siquiera haber sido sancionados; otros están sancionados en este momento; otros retirados porque ningún equipo les quiere contratar; otros dieron positivo, fueron sancionados y no han vuelto; otros confesaron, han escrito libros, han dado entrevistas, se han arrepentido, han roto el código de silencio y no han sido aceptados de vuelta; otros siguen en el limbo, corriendo por una miseria en pequeños equipos de lejos, en carreras exóticas...

En la tarde del 23 de Mayo de 2006 Paco Mancebo sintió que su vida cambiaba para siempre cuando una radio española [N.delT.: Cadena Ser] informa de la detención de Eufemiano Fuentes, Manolo Sáiz y otros, así como del descubrimiento de docenas de bolsas de sangre en dos apartamentos en Madrid. Justo después un amigo telefonea a Mancebo, que está en su casa de Ginebra. "Estoy jodido, realmente jodido", dice el corredor. "Una semanas antes estuve en casa de Eufemiano preparando sangre para el Tour. Dejé ahí un par de bolsas". Toda la carrera y la vida de Mancebo se reduce a esas dos bolsas, junto a varias más que había dejado preparado en meses anteriores, y de repente se ve sumergido en un escéptico y paralizador estupor del cual le intenta sacar su mujer Luisa. "Algo hay que hacer", dice, "algo tiene que poder hacerse. Y lo haré".

Luisa piensa. En ese momento no ha sido revelado el nombre de ningún corredor implicado y, a pesar de que todo el mundo en el mundillo ciclista sabe que Mancebo es uno de los clientes de Eufemiano, aún puede evitarse que su nombre se haga público si coopera con la investigación. Unos días después, a través del CSD [N.delT.: Consejo Superior de Deportes], Mancebo se pone en contacto con Enrique, el teniente que había iniciado los pinchazos telefónicos unos meses antes, como en 'The Wire', monitorizando, interceptando e investigando los movimientos de Eufemiano Fuentes y sus amigos que iban a desencadenar la Operación Puerto. Mancebo se reunió con él un par de veces. Le ayudó a interpretar algunos documentos, a esclarecer las claves tras las sustancias prescritas por el galeno a docenas de ciclistas. Mancebo cuenta al teniente su vida.

Le explica como unos años antes su director, cansado de verle acabar siempre sexto o séptimo en las grandes carreras a pesar de su gran clase, calidad y capacidad de sufrimiento, le dijo un día: "Paquito, tienes que ir al médico, el médico decide quién gana la carrera, la clasificación general de la Vuelta y el Giro, todos los que no van con él no valen un pimiento".

Paquito va y ve al médico, Eufemiano, que le hace sentarse en una silla y le pregunta: "¿Cuánto te queda para acabar tu contrato? ¿Dos años? Pues el primero vamos a ir con calma, sin tomar riesgos, y en el segundo iremos con todo". Le prescribe anabolizanes ("alubias") para el invierno, EPO desde enero y HMG (HGH?) (“poder”) para las grandes carreras. La primera vez que tomó Andriol (el anabolizante), Paco no pudo dormir por la noche pensando que a la mañana siguiente un inspector de la UCI pudiera venir y pasarle un control antidopaje. Nadie viene y, a pesar de que Eufemiano intenta calmarle diciéndole que no hay peligro, se deshace de todos los medicamentos. A pesar de todos los tratamientos, a pesar de todos los riesgos, Mancebo no mejora sus actuaciones, ni las empeora: sigue donde estaba. Se rompe el mito. Mancebo no gana. Y tampoco lo hace al año siguiente, cuando comienza a recibir transfusiones de sangre. Un día va a la oficina de Eufemiano y éste le hace sentarse para extraerle más de un litro de sangre. "Eso es todo", le dice, "cuando el Tour dé inicio la sangre te estará esperando en Limoges para el día de descanso, así lo organizo yo, tengo compañeros que se harán cargo de todo, no te tienes que preocupar de nada".

Paco se lo cuenta todo a Enrique, que lo transcribe y se lo da para que lo firme como una declaración oficial para el registro, pero Mancebo rechaza firmarlo. Dice que no tiene nada contra Eufemiano, que le visitó voluntariamente, que le pagó regularmente por el tratamiento, que no tiene por qué traicionarle. Así que Mancebo pierde su inmunidad porque no quiso firmar una declaración que por otro lado ayudó en poco a la investigación.

Enrique, el teniente de policía español, debe instruir un caso de crimen contra la salud pública (recordemos que en mayo de 2006 aún no había entrado en vigor la ley antidopaje que criminaliza la acción de quienes promueven u organizan actividades de dopaje) y para probarlo necesita pacientes, deportistas, que hayan puesto su vida en peligro por seguir las instrucciones de Eufemiano. Mancebo no puede ayudar con eso. No puede inventarse un choque anafiláctico, una reacción alérgica, una enfermedad derivada de las sustancias que le suministró Eufemiano o causada por transfusiones practicadas sin medios sanitarios sino en hoteles, casas o cuartos de baño de estaciones de tren.

Inevitablemente, el nombre de Mancebo aparece entre la lista de docenas de ciclistas del primer informe de Enrique. Ese precipitado y chapucero informe no lo produce la Guerra Civil a petición del juez, a quien le da igual los nombres de los ciclistas que dieron y recibieron sangre, sino del Tour de Francia.

Una semana antes del Tour, El País empezó a publicar documentos encontrados entre los archivos que habían sido mantenidos en secreto hasta entonces. A la mañana siguiente, los ciclistas españoles boicotearon el Campeonato Nacional de ciclismo, que no se disputó por primera vez en su historia. Sólo dos corredores, Pedro Horrillo y Paco Mancebo, tomaron la salida. Dieron una vuelta al circuito y se fueron a casa.

El Tour, alarmado por la posibilidad de que algunos corredores implicados [en la OP] empañaran su carrera, pide un informe oficial al presidente del CSD, Jaime Lissavetzky (sic), para entregárselo a los equipos en una reunión mantenida en Estrasburgo con objeto de que éstos iniciaran una purga interna. Mancebo, como Basso, Ullrich, Sevilla y todos los corredores de Liberty, deben irse a casa antes de la salida. Poco después el AG2R, el equipo donde creía que iba a hacerse rico, le despidió, aun pagando el resto de su contrato.

Allan Davis está en la lista. Valverde no está en la lista
Como Mancebo, docenas de corredores quedan de repente en el limbo. No pueden correr porque se sabe que han sido dopados por Eufemiano, pero tampoco pueden ser castigados porque el juez niega a las federaciones las suficientes pruebas como para instruir un caso. Precisamente entonces, en agosto de 2006, es cuando todo se tuerce, todo se encalla en oficinas, los ciclistas se niegan a cooperar, falta voluntad política de sacar lecciones de lo aprendido en la Operación Puerto y organizar una comisión de investigación que esclarezca cómo de extendido está el dopaje en todo el deporte, de proponer una salida razonable para todos los ciclistas, saltarse la ley y empezar de cero en 2007.

El mundo del ciclismo organiza su Zonderkommando [NdelT.: unidad nazi especializada en eliminar reclusos dentro de un campo de concentración], los equipos lucharán unos contra otros por corredores más baratos, traicionarán a sus vecinos, pensarán cómo sobrevivir, se acusarán mutuamente, harán una lista negra, organizarán una caza de brujas. La UCI y la AMA, ahogadas en papeleo, dejan todo en manos de sus abogados. Como francotiradores, las autoridades antidopaje alemana e italiana sólo se preocupan de castigar a los nombres más famosos.

No investigan las franquicias de la red de Eufemiano en sus propios países, los médicos que trabajan con él, que ayudaban a establecer "bancos de sangre" seguros para Giro y Tour. Enrique colabora con Italia y Alemania. Les ayuda a encontrar agujeros lejos que les habilitarán para tomar muestras de las bolsas de sangre, hacer confesar a Basso, castigar a Ullrich y otros muchos. En Francia, donde también había ramificaciones, nadie hace nada.

En 2007 Mancebo corre en Relax, un equpio de segunda división que quiere dar una oportunidad a todos los perdidos en el limbo como Sevilla, Santi Pérez y Vicioso. Busca acuerdos con el CSD, quiere controles médicos oficiales, probar que puede empezar desde cero. El experimento falla y se hunde una vez que la Vuelta rechaza la participación de los sospechosos. Al año siguiente Mancebo se va a Portugal, ganando 900 euros al mes. Nadie le sanciona, pero no hay ningún equipo importante que se atreva a contratarle. Está en la lista negra.

Alejandro Valverde también está en la lista negra, acosado y acusado desde todas partes, manteniéndose a flote sólo por la fuerza de su equipo Caisse d’Épargne. Su nombre es el símbolo de la Operación Puerto. Incluso cuando Eufemiano estaba bajo arresto en la comisaría de policía preguntó si irían a por Valverde, uno de sus clientes que aseguró que estaba envuelto*.

De cualquier manera, a pesar de que una lista de bolsas de sangre incluye la nota "Valv (Piti)", Enrique no pudo encontrar suficientes pruebas, ni grabaciones telefónicas, diarios, calendarios de dopaje... como para añadir el nombre de Valverde a su lista. Manolo Sáiz y su mánager, Carlos Bueren, llaman a los periodistas: "¿por qué no habláis de Valverde?", les retan, “mencionad a Valverde, no tengáis miedo”, y acompañan la invitación con un envoltorio de recortes de un diario [NdelT. Probablemente, AS] en el cual se ve a Valverde con su perro, llamado Piti. Y todo el mundo sabe que el perro de Basso se llama Birillo, y que todos los alias usados por Eufemiano son los nombres de las mascotas de los deportistas (excepto para Mancebo, llamado Goku por el personaje de Dragon Ball) y se preguntan por qué Valverde sigue corriendo y ganando como si nada hubiera pasado.

Mancebo no significa nada y Valverde es el símbolo. Ambos sufren como presas de caza. La Operación Puerto se reduce a una persecución. La de Valverde acaba con una sanción mundial aplaudida por los supervivientes, que han conseguido cambiar únicamente lo justo para que el negocio siga siendo igual, a pesar de que el CONI se haya saltado todos los procedimientos legales, las precauciones normales, los estándares judiciales. La persecución a Mancebo, que tiene ahora 34 años, continúa y persistirá hasta que se retire. En 2009, gracias a su amigo [Óscar] Sevilla, exiliado en Colombia donde encontró el amor y un equipo donde sigue en su mal camino y acaba de dar positivo, Mancebo experimenta la locura del equipo yanqui Rock&Racing. Incluso gana una etapa de la Vuelta a California, siendo líder hasta que el equipo RadioShack de Leipheimer tira en bloque para eliminarle y sufre una caída en la etapa reina.

En 2010 el equipo americano desaparece, Mancebo se queda sin empleo, participa en carreras de mountain bike y encuentra un espónsor griego para un equipo en Murcia [NdelT. Heraklion Kastro-Murcia]. Brilla en la Vuelta a México y el Tour de Utah, gana la Vuelta a Guadalupe. Viendo que su futuro parece asegurado con un gran espónsor, llama a su antiguo director Eusebio Unzué para que le contrate, para volver al Pro Tour cinco años después de la Operación Puerto. Unzué rechaza el ofrecimiento.

Ha recibido alguna información de la Federación Española. "Cuando el proceso por crimen contra la salud pública empiece contra Eufemiano, Merino Batres, Sáiz y otros acusados, pediremos al juez las bolsas de sangre", le cuentan a Unzué, "y empezaremos con las sanciones, incluido Mancebo, así que no le contrates". El ciclismo sigue siendo lo mismo pero sin Mancebo que en septiembre, en lugar de correr la Vuelta a España, corre la Vuelta a Bulgaria, donde acaba tercero y encuentra que aún hay carreras UCI sin controles antidopaje.

Unos meses después de la Operación Puerto, Enrique se encuentra a José Luis Merino Batres, propietario de un laboratorio de análisis clínicos y el hombre que organizara la logística de las transfusiones de la Operación Puerto, en la calle. Tras saludarle, le dice al teniente: "El tío del que más me compadezco es Mancebo. ¿Sabes que tenía un hematocrito natural tan alto, 49, que no podíamos darle nada porque sería detectado fácilmente? Sólo le dimos placebos y poco más. Le engañamos durante años".