lunes, 12 de abril de 2010

ESPARTACO VUELVE A GOLPEAR



Cuando Fabian Cancellara se impuso hace tres semanas en el GP E3 con un ataque a dos kilómetros de la meta en las narices de Flecha y Boonen, sus rivales pensaron que el domingo siguiente en el Tour de Flandes, el suizo pagaría el derroche de energía; cuando Cancellara ganó en Flandes con un ataque en el Molenberg, a 44 kilómetros de la llegada, en las narices de Boonen, que aguantó a su rueda sólounos kilómetros más, y Flecha, los demás corredorespensaron que sería imposible que al tremendo panadero de Berna le quedaran fuerzas para la París-Roubaix del domingo siguiente; después de que Cancellara dominara ayer el infierno del norte con un ataque a 50 kilómetros de la llegada en las narices de Flecha y Boonen, una leyenda urbana comenzó a cobrar cuerpo rápidamenteen las severas y oscuras duchas del velódromo de Roubaix, donde los cuerpos castigados por el pavés y la decepción recibían una cura de gel y agua caliente: ¿no os habéis fijado en que Cancellara ha cambiado de bicicleta en Flandes y aquí también justo pocoantes de desnudarnos con sus ataques?, se decían unos a otros, pues lo hacía porque le tenían preparada una bicicleta con un motorcito escondido entre las bielas.
Algunos se reían, otros no se lo tomaban a broma; la mayoría, en todo caso, después de pensarlo un rato bajo el chorro de agua, concluía que no encontraban razón mejor para comprender la aplastante manera en la que Cancellara- uno de los mejores contrarrelojistas de la historia, un hombre de potencia descomunal -ha dominado la temporada de las clásicas flamencas, que terminó con una segunda victoria en la París-Roubaix, cuatro años después de la primera, en la que, después de dejar que Boonen exhibiera inútilmente sus fuerzas en el bosque de Arenberg y en otros tramos lejanos, atacó a su estilo -el corredor conocido como Espartaco por su fortaleza aceleró sin levantar el culo del sillín, sin descomponer la figura, como quien hace spinning en el gimnasio, el tronco inmóvil- en el asfalto que da entrada al pavés de Mons-en-Pévèle, uno de los más duros. A Boonen, su ataque le cogió mal colocado, a los demás, incluido Flecha, les dejó boquiabiertos; a todos, resignados a pelear por la segunda plaza un día más. "Hay que ser fuerte, sí, para hacer lo que hizo Cancellara, pero, sobre todo, hay que tener valor", dijo Flecha, que terminó tercero después de atacar en el Carrefour de l'Arbre, el tramo que antaño, antes de Cancellara era el decisivo. para la victoria.A Flecha sólole siguió Hushovd, más rápido y más rácano, que le batió fácilmente en el velódromo, donde Flecha, la moral recuperada tras el golpe psicológico que recibió del ataque de Cancellara en Flandes, aplaudió irónicamente el esfuerzo para quedar segundo de su rival noruego, a 2m de Espartaco.
Terminado Flandes, llegan las Ardenas el próximodomingo (Amstel Gold Race), donde entrarán en acción otros corredores, incluidos los hombres Tour, como los Schleck, Contador y Valverde. Se encontrarán también con Cancellara, quien no oculta que su mayorambición de igualar a Merckx y De Vlaemink y ganar los cinco monumentos (San Remo, Flandes, Roubaix, Lieja y Lombardía). Con la San Remo de 2008 ya lleva tres. Y con sus piernas y pulmones -y el motorcito desu bici motorizada- no debería sufrir para completar los cinco.

lunes, 5 de abril de 2010

LOS OJOS DE LA CAPILLA


Lo vivido hoy en el Tour de Flandes, justifica y representa a grandes rasgos este deporte y la belleza sin igual del mismo. El espectáculo y sus protagonistas estuvieron acorde con la cita, con la mística que destila la carrera, y la épica histórica de la misma. Y es que, quizá no halla palabras, pluma, e incluso las teclas de este ya vetusto teclado, para adjetivizar lo ocurrido en la dura y emblemática rampa adoquinada del Kapelmuur (El muro de La Capilla), donde el suizo Fabian Cancellara, asestaba el golpe definitivo para hacerse con su primer monumento flamenco y tercero en su cuenta particular, de los cinco denominados como tal, al ciclismo.Espartaco, apelativo con el que es conocido el corredor helvético, prosigue con su acercamiento y obcecación de ser el primer no belga, en conseguir los cinco cetros monumentales, y para no desentonar con la armonía de sus victorias precedentes en Paris - Roubaix y Milán - San Remo, su triunfo en Flandes no podía ser menos, que una exhibición portentosa a las que el corredor de Berna empieza a mal acostumbrarnos, retrotrayendo un ciclismo de otra época,Con el ambiente patrio-festivo habitual, partía de la Plaza del Mercado de Brujas, la 94ª Edición del Tour de Flandes, envuelta entre oscuros nubarrones y el brillo del suelo mojado por la lluvia. Con 262 kilómetros por delante, entrampados por los angostos y adoquinados muros que llevan a Meerbeke, se ponía en marcha un pelotón compuesto por más de 200 corredores, del cual saltaban Michele Merlo (Footon - Servetto), Mikhail Ignatiev (Katusha), Olivier Bonnaire (Bbox - Bouygues Telecom), David Boucher (Landbouwkrediet), Nicolas Rousseau (Ag2r - La Mondiale), Joost van Leijen (Vacansoleil), Floris Goesinnen (Skil - Shimano) y el español Vicente Garcia Acosta (Caisse d’Epargne), conformando la fuga del día, que llegó a contar con una renta máxima, superior a los 10 minutos, que se fue evaporando a medida que se sucedían los temibles bergs, muy especialmente gracias al empeño del conjunto Saxo Bank, al que ayudaba timidamente en la labor, los británicos del Team Sky en cabeza de pelotón.Los primeros muros (Kluisberg y Knokteberg) eran sorteados sin aparentes problemas, aguardando para el inminente y temible encadenado, Oude Kwaremont-Paterberg-Koppenberg, que empezaría a clarificar la situación de carrera, desmembrando el pelotón en pequeños grupos, que hacían lo indecible por volver a entrar.El tríptico adoquinado posterior, compuesto por Steenbbekdries, Taaienberg y Eikenberg, hacia concesiones al reagrupamiento, mientras al frente comandaba Sky arropando e imponiendo el ritmo que le convenía a su jefe de filas Juan Antonio Flecha.Con los escapados ya engullidos por el gran grupo, y antes de llegar a uno de los puntos claves para el desenlace de la carrera, hubo una sucesión de tímidos ataques, ejercidos por el aussie Matthew Hayman (Team Sky), con clara intencionalidad de ejercer posteriormente de enlace para su líder, o del mismísimo Lance Armstrong (RadioShack), al cual no dudaron en saltar a su rueda Philippe Gilbert y el propio Tom Boonen.No solo esos tímidos ataques acapararían el protagonismo antes de llegar al decisivo Molenberg. Una serie de infortunios mecánicos a diversos corredores como Lars Boom (Rabobank), Thor Hushov (Cervélo) y muy especialmente el campeón danés Matti Breschel (Saxo Bank), que se había mostrado con suficiencia en los muros anteriores, daban al traste con sus opciones, o más importante aún, con la labor táctica a desempeñar en función de su compañero Fabian Cancellara, para la búsqueda de una hipotética victoria. Con el peón principal de Saxo Bank fuera de juego, la iniciativa en el citado Molenberg pasaría a ser propia por parte del rey del tablero del conjunto danés, que ponía un fuerte ritmo en los pocos más de 300 metros adoquinados que comprenden el sector, al que únicamente Tom Boonen sería capaz de seguir, no sin titánico esfuerzo de por medio.
Ambos corredores ataviados con sus respectivos maillots de campeón nacional, encaraban los últimos 44 kilómetros que restaban a meta en perfecta sincronía, que hacia aumentar las diferencias con el grupo perseguidor compuesto por diez hombres, Philippe Gilbert, Sebastian Langeveld, David Millar, George Hincapie, Leif Hoste, Bjork Leukemas, Johnny Hoogerland, Juan Antonio Flecha y los compañeros de Boonen, Maarten Wynants y Stijn Devolder, que ejercian de freno ante los diversos arreones que se producian en el grupeto. La falta de entendiento de éste, ocasiono el intento desesperanzado en solitario del brítanico Millar, que poco después recibiría la compañía de Leukemans y Gilbert.Sorteados los tres escollos, Leberg, Berendries y Tenbosse, con más de un minuto sobre el trio perseguidor, el campeón belga y el suizo se acercaban inexorablemente, al eterno e inapelable juez de la contienda, el Kapelmuur, engalanado nuevamente para la ocasión, con el fervor y la pasión desatada, que vive la región del norte de Bélgica, ante su gran escaparate a ojos del mundo.Seria justo en el tramo más duro del muro, donde Fabian Cancellara dejaría una imagen ante miles de retinas, que a buen seguro será archivada por las mismas pupilas y de paso para los anales de la historia del ciclismo y en su defecto a la de la propia carrera, subiendo a un ritmo demoledor sin levantarse del sillin de su bicicleta, ante el cual el ídolo local, no pudo más que acompañar con la mirada mientras se retorcía en el rudo adoquín de Geraardsbergen.Localidad que veía como el corredor helvético, se dirigía a la última dificultad empedrada de la jornada, el Bosberg, que encaró con más de un minuto sobre el ciclista belga, quien en un alarde de orgullo se rehizo del "shock" anterior, para no acabar siendo alcanzado por Leukemans y Gilbert, que amenazaban peligrosamente con hacerlo.Con todo decidido, Cancellara se postraba en solitario en la larga recta de Meerbeke, para recrearse tranquilo y lleno de jubilo a la vez, tras una exhibición histórica sin paleativos, que hizo que se cumplieran con creces las espectativas creadas. Boonen llegaba a 1'15" del corredor suizo, mientras que Gilbert se imponía con facilidad a su compatriota Bjork Leukemans, por el tercer puesto.Ni las palabras, las vetustas teclas, las letras ni las más excelsas plumas, podrán definir lo indefinible de lo memorable, miles, tal vez millones de retinas, de pupilas archivadoras podrán atestiguar con el tiempo lo acontecido el primer domingo de abril de 2010, pero solo unos ojos serán imperturbables, sigilosos y mudos con la historia una vez más. Los ojos de La Capilla.

jueves, 25 de marzo de 2010

NO ES LO MISMO


Cada día que pasa me doy cuenta lo diferentes que son las carreras de los entrenamientos, hay gente que en los éntrenos anda muchísimo e incluso mas que mucha gente que compite todos los fines de semana, es por ejemplo mi caso. En los entrenamientos suelo ir bastante bien pero el problema reside en las carreras. Hay gente que en los éntrenos es de una manera y se le suele sacar de punto fácil, pero cuando corren carreras acaban siempre en cabeza haciendo una carrera magnifica y yo sin embargo, o quedo descolgado o fuera de combate en alguna caída. Yo siempre tengo un dicho que no es lo mismo los entrenamientos que las carreras y así es.

Hoy, entrenando por mi zona y a ritmo tranquilo, me han cogido un numeroso grupo de corredores donde iban algún veterano,ciclosport y algún otro corredor.Iban fuertes pero lo que mas me ha sorprendido han sido las maneras.Parecía que les faltaba el dorsal ya que mientras alguno se quedaba, los que tiraban miraban atrás para ver quien era el que se quedaba.Al llegar a coronar un repecho,se atacaban para coronar los primeros y se lanzaban en un descenso peor que el de carrera.
A mi me han sacado de punto y me las veía gordas para no quedarme.Mientras iba con ellos me preguntaba que todos estos podían correr de amateurs, que había carreras que a ese ritmo las hubiesen ganado.A sido increíble.

Pues va a ser que no.No es lo mismo correr que entrenar.En un entreno sales sin presión, paras cuando quieres y solo vale tu ritmo. Es mi caso yo puedo ser un portento físico en los entrenamientos, para ser de los mejores pero me falla algo, las carreras!!!.

Hay que tener un pequeño don, ese que solo tienen los que corren,ese que un ciclista sin haber corrido nada se puede equiparar con otros que llevan corriendo mas carreras.

Es un don que va más allá de la fuerza,EL DE LA CABEZA!!!.

Allí reside todo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

LA VIDA DEL EQUIPO MILAGRO 2010


Un ciclista vestido de amarillo asoma por el hall del hotel. Es Óscar Pereiro, ganador del Tour de 2006, y co-équipier de Alberto Contador en este Astaná de capital kazajo, que en noviembre de 2009 era un imposible y que en esta primavera luce mejor cara. "Aquí lo que diga Alberto va a misa", apunta el gallego.
El equipo-milagro viste ropa de calle de marca (Aeronautica Militare), maillots de Nalini y bicicletas Specialized. La tropa está esperando la nueva cabra de contrarreloj (ya homologada por la UCI tras los retoques en el tubo oblicuo del cuadro que va del eje del pedalier al manillar), que ya sí tienen Contador y Vinokourov, líder del otro Astaná. "Si Contador está aquí es por Vino", dice Óscar.
Pereiro y sus compañeros preparan la etapa de la Volta a Catalunya en un viejo autobús. El del año pasado era otro, de Johan Bruyneel, que se llevó todos los contratos para el RadioShack de Armstrong. Eran suyos: el camión, el acuerdo con la ropa, las bicis Trek se fueron con Lance... En un tiempo récord, los responsables del Astaná han tenido que encargar un camión para las bicicletas y los mecánicos, un autobús nuevo, alquilar otro... "Nos tratan como generales". Ya no van en Volvo sino en Renault. "Sabemos que quizá falta algún corredor de calidad para completar, pero los que estamos sabemos a lo que hemos venido. Queremos ganar el Tour con él". Y Óscar espera estar ahí. "No fallaré. Ahí estarán Alberto y ocho más".
Pereiro se declara "sorprendido" por haber encontrado en él a un "campeón que agradece mucho el esfuerzo de los compañeros, serio y centrado en carrera".

martes, 23 de marzo de 2010

LA INCERTIDUMBRE DEL CASO VALVERDE


Después de leer con detenimiento el fallo del TAS, el que corresponde a la vista de enero pasado, el que juzgaba el recurso interpuesto por Alejandro Valverde contra la sanción del CONI, un organismo al que consideraba 'no competente' para sancionar a un deportista no italiano ni federado en Italia, soy de la opinión de que el ciclista murciano tiene muy difícil salir vivo de este proceso, aunque sigo sin estar convencido de su culpabilidad, como tampoco de su inocencia, si bien mientras no se demuestra lo contrario estimo que debería prevalecer esta última.Digo esto porque entre tanto juicio, tantos abogados, tantos testigos, tantas pruebas y tantas leyes (españolas, italianas, suizas...) y reglamentos (WADA y UCI) a interpretar y tener en cuenta, parece que todos se han olvidado de lo principal: determinar con exactitud, sin lugar a dudas, si la bolsa 18 de la Operación Puerto pertenece o no a Valverde. Los italianos dicen que sí; los españoles, que no. ¿Tanto costaría hacer una nueva prueba de ADN, en un laboratorio neutral y con la presencia de todas las partes, para que de una vez por todas se conozca la verdad? Porque si es su sangre -plasma, mejor dicho-, una sanción sería más que lógica, pero si, como afirma el murciano, no lo es, alguien debería pagar por el calvario por el que está pasando el ciclista español en los últimos años.¿Por qué hay que creerse la versión del CONI si la prueba de ADN la hicieron sin las más mínimas garantías? Porque, cuando está en juego el futuro de una persona, hacer una prueba de este tipo sin su presencia, o la de sus técnicos, no parece lo más justo. Cualquier control antidopaje contempla la presencia del deportista, cuando el ADN es algo mucho más serio. ¿Por qué, igualmente, tenemos que creer la versión de Valverde si, como es obvio, se está jugando su carrera y puede que no diga la verdad? Lo dicho: la prueba del ADN es la que puede dar o quitar razones y, sin embargo, no se ha hecho, algo que, lejos del ámbito jurídico en el que se mueve el TAS, no entienden los aficionados ni la opinión pública en general.Lo curioso del caso es que Valverde no se niega a hacer la prueba del ADN, que suele ser lo más normal, sino más bien todo lo contrario. En 2007, de hecho, firmó la 'Carta por un Nuevo Ciclismo' que exigía la UCI, y que contemplaba esta posibilidad; y más recientemente, durante el juicio de enero ante el TAS, también se ofreció a someterse a la 'prueba del algodón' siempre y cuando se hiciera en un laboratorio neutral, por ejemplo en Suiza, algo a lo que el CONI se negó. Que los italianos se negaran, al fin y al cabo ellos ya la habían hecho, tiene un pase, pero es inexplicable que el TAS no obligase a las partes a repetirla cuando su coste no es elevado y, como decía al principio, es la clave del proceso. Puesto que el juez Serrano, el de la Operación Puerto, y la mismísima Audiencia Provincial de Madrid, ya han dicho que nadie puede disponer de las pruebas, ¿tanto costaría confrontar el ADN de Valverde con la muestra que se llevaron los italianos, legal o ilegalmente, que eso ahora es lo de menos, del laboratorio de Barcelona?En vez de eso, tanto en la primera vista, la de enero, como en la segunda, la de la semana pasada, hemos tenido pruebas que nadie sabe a ciencia cierta hasta qué punto son válidas, hemos tenido mil testimonios distintos, a favor y en contra, hemos tenido distintas interpretaciones de la ley..., pero en mi opinión sigue faltando lo esencial: saber con exactitud, sin lugar a dudas, si el plasma de la bolsa 18 de la Operación Puerto es de Valverde. Si, como dicen los italianos, es suyo, una sanción sería lo más lógico, pero si no... Por desgracia, sin embargo, todo parece indicar que Valverde ha sido juzgado y casi sentenciado sin pruebas suficientes, porque lo que hay no pasan de ser meros indicios.Como explicaba al principio, el fallo del primer juicio del TAS -el del segundo no se conocerá antes de un mes- es mortal para Valverde. Distintos abogados españoles -he consultado cuatro- lo consideran aberrante, porque jurídicamente, coinciden, no se sostiene. "Es como si la decisión la tuvieran tomada de antemano y a lo único que se han limitado después es a argumentarla", reconoce alguno. "Es la muestra más evidente de que el TAS no es un órgano independiente, sino muy dependiente", dice otro. "Flaco favor han hecho con este fallo a la reputación y el prestigio del TAS", añade un tercero. Tengan o no razón, lo cierto es que el auto es favorable en todo, absolutamente en todo, a las tesis del CONI, que hasta el momento y salvo que el Tribunal Federal Suizo diga lo contrario -los abogados de Valverde recurrieron de antemano la composición del Jurado, ya que uno de los árbitros, el alemán Ulrich Haas, había trabajado estrechamente con la WADA, que era parte implicada en la causa-, está ganando por goleada. Habiendo un fallo previo como éste, me extrañaría que el Jurado del segundo juicio del TAS dijera lo contrario, luego...Sólo el Tribunal Federal Suizo podría cambiar las cosas. Primero si entendiera que Ulrich Haas nunca debió formar parte del Jurado, lo que dejaría sin efecto el fallo (menudo escándalo sería); después, si Valverde y sus abogados decidieran recurrir también el veredicto. No obstante, según me cuentan, sólo en una ocasión el Tribunal Federal Suizo ha revocado una sentencia del TAS, luego tampoco este camino parece fácil. Ahora mismo, sin embargo, es la única esperanza que le queda a Alejandro, ya que para recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la creencia de que se han vulnerado sus derechos, se necesita antes una decisión de los jueces helvéticos.Valverde, mientras tanto, sigue entrenándose, intentando, cada vez con menos éxito, aislarse del mundanal ruido que amenaza con llevárselo por delante. Aunque prepara actualmente su participación en la Vuelta al País Vasco, su calvario empieza a ser tan duro que, a veces, en los momentos bajos, casi desea que le sancionen aunque se sienta inocente, porque no acaba de ver luz al final del túnel. Además, piensa que, aunque le sancionen, "volveré y seguiré ganando". A la espera de que se pronuncie por segunda vez el TAS, la UCI tiene la palabra, ya que podría extender la sanción del CONI a nivel mundial.Las informaciones que anunciaban que, para librarse, había culpado a Ángel Vicioso, su ex compañero y amigo, han sido la puntilla. La realidad, sin embargo, es otra bien distinta, ya que no fueron ni Alejandro ni sus abogados los que, en el primer juicio del TAS, apuntaron a la posibilidad de que el número 18 correspondiera a otro corredor, en este caso al maño, sino uno de los testigos, una persona que por su cargo en aquellos tiempos tenía la obligación de conocer al dedillo el dossier de la Operación Puerto. Cualquiera que tenga la investigación policial en su poder, y a estas alturas ya la tiene medio mundo, puede no obstante comprobar que el nombre de Vicioso se relaciona con la carpeta 18 en la documentación intervenida a Ignacio Labarta. Parece, no obstante, que carpeta 18 y bolsa 18 son o pueden ser cosas distintas, luego no es éste el camino a seguir, sino, insisto, el análisis de ADN, que es el único que puede determinar con fiabilidad si, por los motivos que fueran, la sangre de Valverde estaba en la trama de dopaje que se conoce como Operación Puerto.

lunes, 22 de marzo de 2010

LA SORPRESA PERMANENTE


La víspera, su hermano Antonio le envió un mensaje: "Me huelo que vas a ganar con una pierna". Y él le respondió: "Creo que tienes razón". Quizás este intercambio fuera la explicación de que al día siguiente, camino del castillo Sforzesco, Óscar Freire se diera un golpe en la frente: "Ay va, me he dejado una zapatilla en el hotel". Un compañero, Langeveld, volvió rápido a la habitación a recuperar la zapatilla y 300 kilómetros más lejos, siete horas más tarde, Freire usó las dos piernas para ganar la Milán-San Remo más dura de los últimos años, una carrera que respondió plenamente a su etiqueta de Mundial de primavera. Tres sanremos para Freire. Como Coppi, como De Vlaeminck.
En la meta, un periodista italiano le entrevistó. "Tercera sanremo, tercera sorpresa. ¿Cómo se las arregla para dar siempre la sorpresa?" La proposición tenía, en teoría, un tono admirativo, pero Freire, cántabro, 34 años, ya 11 desde su primer Mundial, cualquier cosa menos un ciclista desconocido o sorpresa, prefirió aferrarse a la textualidad: "¡Jopé, una sorpresa! Si yo era el único de los participantes que ya había ganado dos... Una sorpresa sería si nunca la hubiera ganado antes. ¡Espero que al ganar la cuarta nadie diga que es una sorpresa!".
Un día después, una fiesta en Niza, champaña para todo el equipo, entre medias, a Freire, recién llegado a su casa de Coldrerio (Suiza), al hogar que comparte con Laura, su mujer, y sus hijos, Marcos y Mateo, aún le produce dentera la palabra sorpresa, como si 11 años viéndola como apellido inevitable de sus victorias, grandes y pequeñas -65 en total, tres monumentos, tres Mundiales, una Gante-Wevelgem, un maillot verde del Tour también, entre ellas- no le hubieran vacunado. "Siempre sorpresa, siempre sorpresa... Sólo falta que algún día digan que he ganado de suerte", dice; "no es la primera sanremo, precisamente, ni tampoco mi primera victoria del año, que he ganado cuatro de los cinco sprints que he disputado...".
Nadie, salvo su familia, que para eso está, parecía creer en las posibilidades de un corredor que, cuando está en forma, posee una capacidad brutal de aceleración en los últimos metros, una pedalada mágica, única, una aguda comprensión de las claves de las carreras, la paciencia necesaria, un conocimiento innato de sus posibilidades -"cuando dice que va a ganar es muy difícil que no gane", dice Antonio, su hermano-, de su cuerpo. "Bueno, eso de que nadie creía que yo iba a estar ahí no es exacto", matiza Freire; "los compañeros, los rivales, Boonen, Petacchi, Bennati, sabían que yo estaba fuerte aunque no entrara en los sprints de la Tirreno. Entre ciclistas, vemos los detalles importantes ,y también los ven los que han corrido, mientras que desde fuera los periodistas sólo se fijan en los resultados anteriores".
Freire es, según las crónicas de su victoria, un ciclista invisible con apariciones fulgurantes y oportunistas. No tiene la grandeza, para los creadores de historias, de leyendas, de un Boonen, el rey de la Roubaix y Flandes que, víctima de un problema con la cocaína, regresa más fuerte que nunca para completar su palmarés en Italia; tampoco es de la casa, no es Petacchi y Pozzato, el sprinter y el atacante, los personajes con los que se pueden crear rivalidades, lucha de fidelidades; tampoco es un niño como lo fue Cavendish, como lo es Boasson Hagen, ciclistas muy jóvenes y, por tanto, muy atractivos.
Además, Freire estaba el año pasado cansado, melancólico, apuntando a su retirada. "2009 fue muy duro. Me caí en febrero en California y estuve toda la temporada fuera de punto", dice Freire, quien, además, se vio obligado a contemplar desde la primera fila, la de los derrotados, la irrupción de Cavendish, el sprinter llegado para hacer olvidar el pasado: "Sufrí mucho en el Tour, no tanto por la superioridad de Cavendish, sino porque su equipo arrasaba y no dejaba una oportunidad a nadie. Este año el Columbia no está igual y todo está más abierto. El año pasado, además, nadie se involucraba en mi equipo. Pero eso ha cambiado en éste. Se vio en Mallorca, donde me trabajaron muy bien hasta el final, y se vio en Andalucía y también en la primera parte de la sanremo".
Este invierno, el más duro de las últimas décadas, el invierno en el que, curiosamente, menos ha podido entrenarse, menos kilómetros ha realizado por culpa de la nieve que no se derretía en las afueras de Torrelavega -lo que contribuye a la leyenda que dice que él, como Contador, como Valverde, como todos los cracks, apenas necesita nada para estar en forma-, todo cambió en la cabeza de Freire. Recuperó la chispa, las ganas. Anunció que seguirá como mínimo un año más, hasta diciembre de 2011; que su cabeza se llenaba de nuevos objetivos: "Ahora voy al País Vasco y luego a las clásicas de las Ardenas. Creo en mis posibilidades en la Flecha y la Lieja... Luego, debutaré en el Giro. Del Tour ya hablaremos. Y también del Mundial...".

domingo, 21 de marzo de 2010

EL MAYOR TALENTO DEL CICLISMO MODERNO


Horas después de la tercera victoria del de Torrelavega en la ‘classicissima’ el valor de ésta incluso se incrementa. Y naturalmente el de un corredor que, como comentaba, más realista que dolido, a comienzos de la temporada, es más apreciado, valorado o conocido en Suiza que en España y que si se llamase Van Freiren…

Pero no es holandés o belga, sino español. Y se llama Freire aunque en el primer Mundial que ganó todos los medios extranjeros hablaron del desconocido español Gómez, por aquello del segundo apellido. Es cierto que aquí se le valora por el hecho de haber ganado tres Mundiales, lo que le supone estar en un olimpo de elegidos –junto a Eddy Merckx, Rik Van Steenbergen y Alfredo Binda- y ser el único que en activo de ellos que puede batirlo. Y con opciones más que reales este año en Australia. Pero Freire se queja de que no se aprecie ‘todo lo demás’ que tiene en su palmarés. Sin ir muy lejos, el maillot verde del Tour de Francia 2008 o estas tres victorias en la ‘primavera’, sumando un total de 73 victorias en los doce años que lleva como profesional.


Y pese a tener 34 años, nos encontramos con un ciclista entero, física y psicológicamente, que no ha perdido ni pizca de su ambición. Es cierto que las lesiones le maltrataron en los primeros años de su carrera, y que le impidieron tener un palmarés aún más amplio, pero precisamente por ello no está quemado ahora. Atrás quedó ya ese ‘malentendido’ de que se podría retirar al término del 2010. No es así: por lo menos seguirá otro años más, aunque al paso que va, con esa solvencia que demuestra en carrera, ¡podría estar en activo hasta los cuarenta!
Igualmente quiero destacar que Freire es un ciclista muy respetado en el pelotón internacional. Acostumbrados al estereotipo de hombre despistado –aunque dentro de la carretera se transforma- nos olvidamos de que el cántabro siempre se ha manifestado de forma inequívoca contra las injusticias del mundo del ciclismo. Hoy, vía Twitter, he visto felicitaciones de numerosos compañeros del pelotón. Desde el propio Lance Armstrong, siguiendo por Robbie McEwan, Simon Gerrans o Robert Hunter, que manifestaba a las claras: “Siempre he dicho que es probablemente el mayor talento del ciclismo moderno”. No le falta razón